¿Qué son los estilos comunicativos?
Como vimos en nuestro anterior artículo, hay varios niveles de lenguaje. Dependiendo de cómo nos sintamos emocionalmente y de cuáles sean los mensajes que queremos transmitir acabaremos usando esos niveles de una forma específica y produciendo un tipo de comunicación u otro. A estas diferentes formas de comunicarse las llamamos estilos comunicativos.
Por ejemplo, si estoy cabreado porque alguien acaba de tirar una piedra por la ventana dentro de mi casa es muy probable que salga a gritar a quien haya tirado esa piedra, ya que es una forma típica de gestionar las emociones negativas que nos generan un evento así. A esto podrías etiquetarlo de comunicación agresiva.
Pero también podría tomar otro enfoque y salir fuera para comprobar quién ha tirado la piedra y para mi sorpresa ver que ha sido el hijo de mi jefe. Así que decido callarme no vaya a ser que tras echarle una bronca a su hijo mi jefe decida despedirme. Esto sería una comunicación pasiva.
En resumen, cuando hablamos de estilos comunicativos de lo que estamos hablando es sobre la forma en la que nos estamos comunicando, si estamos expresando de forma coherente nuestras emociones y necesidades.
¿Cuántos estilos comunicativos hay?
Vamos a centrarnos en dos variables concretas para clasificar los estilos comunicativos. La primera es si se está siendo expresivo, lo que quiere decir que hemos transmitido claramente nuestros pensamientos, sentimientos, necesidades o lo que sea que queramos decir. La segunda es si se está siendo coercitivo, lo que implicaría que hemos manipulado, amenazado o extorsionado al oyente aunque sea de forma muy sutil o leve.
Vamos a combinar esas variables en cuatro estilos comunicativos posibles según tenga una, ninguna o las dos:

- Estilo agresivo. En este estilo expresamos lo que sentimos y además somos coercitivos. Por ejemplo, si se nos cuela alguien esperando en la cola del supermercado le gritamos: ¡Eh tú! ¡Maleducado! ¡Ponte a la cola! Al gritar y decir maleducado estamos usando un lenguaje verbal y paraverbal que agreden en cierto modo a la persona (independientemente de si es justificado o no). También estamos siendo expresivos porque decimos claramente lo que queremos que haga, que se ponga a la cola.
- Estilo pasivo. En este estilo nos inhibimos, sin expresar ni ser coercitivos con nuestro interlocutor. En el ejemplo de la cola diríamos algo como: Oh, no se preocupe, si yo no tengo prisa. Aunque nos moleste que se nos cuelen no estamos diciéndolo, estamos inhibiéndonos. Además de no expresarnos no estamos intentando manipular al oyente de ninguna forma.
- Estilo pasivo-agresivo. En este estilo somos coercitivos pero no terminamos de expresar lo que sentimos. Diríamos algo como: Vaya, debo ser transparente porque nadie me ve. Aunque puede parecernos obvio lo que queremos por el contexto no estamos comunicando de forma honesta nuestra necesidad. Lo estamos diciendo de forma velada. Además lo que sí expresamos es un comentario sarcástico con la intención de hacer reaccionar a nuestro oyente.
- Estilo asertivo. En este estilo expresamos lo que sentimos sin ser coercitivos. Diríamos algo como: Perdone, yo estaba en esta cola antes de que usted llegase. Le agradecería que respetase el orden y se pusiese detrás. Aquí estamos diciendo claramente lo que pensamos que ha sucedido, nuestra necesidad y encima lo estamos expresando con respeto hacia nuestro oyente, sin presionar.
Entrenamiento en estilos comunicativos
Vamos a realizar un ejercicio para asentar la información que acabamos de ver. Se nos va a presentar una situación concreta en que hay alguna especie de conflicto. Tenemos que intentar comunicarnos de la forma que se nos pide en cada ejemplo, aunque no sea la forma en la que responderíamos de forma natural.
Lo mejor sería realizar este ejercicio con un profesional de salud mental. Pero si no tenéis uno a vuestro alcance podéis hacerlo con un amigo con el que practicaréis cada ejemplo como si fuese una escena real, interpretando cada uno sus propios intereses y viendo cómo se desarrolla la conversación. Cuando sintáis que ha quedado realizado uno de los ejemplos podéis parar y reflexionar sobre si os habéis comunicado de forma coercitiva o no y si habéis expresado vuestra necesidad o no.
¿Por qué usar un estilo comunicativo u otro?
Esto es un tema bastante opinable y contextual. En teoría podemos decir que cada estilo comunicativo tiene sus ventajas. Si por ejemplo estoy frente a una potencial amenaza comunicarme de una forma agresiva puede mostrarme fuerte y ayudarme a enfrentarme a la fuente de esa amenaza. Lo mismo con la comunicación pasiva y pasivo-agresiva. Ambas pueden sernos de utilidad para esconder lo que sentimos o pensamos y aprovecharnos de no «revelar nuestras cartas».
Aunque hay un pero muy grande en estos razonamiento. Lo normal es que si estoy comunicándome verbalmente sea con otro persona. Y, en general, las personas queremos y valoramos que nos traten como a iguales. Si alguien se pone a chillarnos o a amenazarnos lo más seguro es que reaccionemos a esa agresión con una escalada de violencia.

Lo mismo para la pasividad o la pasivo-agresividad. El estilo comunicativo que usemos marcará el tono de la conversación. ¿Y cuál suele ser el estilo comunicativo que mejor sienta recibir? El estilo asertivo. Porque salvo contadas excepciones vamos a querer que la gente nos exprese lo que siente y piensa de forma educada y sin presionarnos. Por lo tanto, si queremos que nos traten con respeto lo mejor es tratar así a los demás y facilitar una comunicación agradable y efectiva para todos.
¿Y cómo nos comunicamos con asertividad?
Comunicarse de forma asertiva es una habilidad que hay que entrenar y tenemos que servirnos de algunos conceptos y herramientas. Vamos a empezar por usar este esquema:
Describir los hechos + expresar lo que sentimos o necesitamos + proponer una solución.
- Describir los hechos. Describe en foco del problema que te preocupa de forma sencilla y directa. No digas cómo lo interpretas todavía, intenta ser lo más objetivo posible. Como si fueses un periodista o un juez y quisieras transmitir imparcialidad.
- Expresar lo que sentimos o necesitamos. Ahora sí, una vez que has descrito la situación expresa cómo te ha hecho sentir o lo que has pensado. Expresa también cuales son tus necesidades al respecto, pero sin echarle la culpa de nada al oyente. Solamente deja clara tu postura.
- Proponer una solución. Ahora que hemos aclarado lo sucedido y cómo nos hace sentir es el momento de plantear una solución. Ten en cuenta que la solución sea algo orientado a solventar tus necesidades. El objetivo no es dar una orden que debe acatarse, si no dar pie al diálogo, aunque al final se practique una solución diferente.
Por ejemplo. Imagina que tienes una vecina a la que le riegas las plantas cuando se va de viaje. Ahora eres tú quien se va de viaje y le pides que te riegue las plantas pero dice que le da pereza. Así que respondes: Cuando tú te has ido de viaje en el pasado yo te he regado las plantas y ahora me dices que te da pereza corresponderme (describir los hechos). Eso me hace sentir menospreciado y que me estás dando un trato injusto, a mí también me gustaría sentirme apoyado (expresar lo que sentimos o necesitamos). Agradecería que hicieses el esfuerzo de regar mis plantas en mi ausencia (proponer una solución).
Este es un esquema que si aplicamos correctamente suele comunicar nuestras necesidades de forma correcta. Aún así insisto, no te lo tomes como la solución definitiva. Si no usabas ya esta forma de expresarte empieza por aplicarla en alguna situación donde haya pocos riesgos y observa cómo el estilo comunicativo afecta a tu comunicación.
Entrenamiento en asertividad
Vamos a realizar un ejercicio muy parecido al anterior. Pero ahora tenemos que centrarnos en expresarnos de forma asertiva y además seguir el esquema que acabamos de ver. Puedes hacer el ejercicio en pareja y tras cada ejemplo verificar si se han realizado o no todos los pasos necesarios.
En este vídeo podemos ver algunos de los ejemplos que comentamos acompañados de su lenguaje no verbal y paraverbal típicos. Si te queda cualquier duda puedes hacerla en los comentarios y si estás pensando en asistir al psicólogo por problemas relacionados con tu comunicación puedes contactar conmigo aquí.
Bibliografía
- Roca, Elia. (2014). Cómo mejorar tus habilidades sociales. Cuarta edición. Valencia, España: Gráficas Papallona.

