¿Consumo demasiado alcohol?

¿El alcohol es compatible con la salud?

Si tomas alcohol puede que alguna vez te hayas preguntado si consumes demasiado, si te encuentras dentro de unos niveles sanos. Esto es un tema complicado de tratar y, en general, las autoridades sanitarias nos disuaden de consumir alcohol. Vamos a empezar con un poco de contexto histórico.

Desde 1946 la OMS (Organización Mundial de la Salud) define la salud como: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades»3. Si nos fijamos en el final de la definición dice que la salud no es solo la ausencia de afecciones o enfermedades. Pero ¿por qué?

Resulta que, históricamente, los profesionales de la salud estaban acostumbrados a tener que lidiar con afecciones y enfermedades. Pero a principios del siglo XX los sanitarios empiezan a darse cuenta de que la salud es algo que depende de muchos factores además de no tener una enfermedad. Empiezan a darse cuenta de que la salud mental importa. Empiezan a darse cuenta de que la salud laboral importa. Empieza a valorarse la relación con nuestro contexto y entorno social.

Estos cambios también renuevan la forma de abordar el tratamiento de los pacientes. Antes, por ejemplo, no se veía tan mal las amputaciones, dado que salvaban la vida del paciente y eliminaban la enfermedad. Ahora los médicos tienen mucho más cuidado de salvar todo el tejido sano posible, para alterar lo mínimo la calidad de vida de un paciente cuando pase por el quirófano.

Es por eso por lo que antes los médicos recomendaban que se dejase de consumir alcohol sin atender a las necesidades del paciente. Porque querían prevenir que el alcohol les causase una enfermedad. Pero no se exploraba si el alcohol mejoraba en algo la calidad de vida del paciente. Simplemente se «cortaba por lo sano», como con la pierna.

¿Cómo afecta esto a la psicología?

En psicología se ha evolucionado de forma similar a la hora de tratar a los pacientes. En la actualidad se evita juzgar a la persona si está consumiendo unos niveles de alcohol elevados. Porque el psicólogo podría llegar y decirte: «Como la evidencia de que el alcohol es malo para la salud física es enorme, te recomiendo que dejes de beber.». Y entonces, nosotros, podemos considerar que el psicólogo está opinando sobre algo que no queremos modificar, porque nos hace felices en cierto sentido. De esta forma la terapia se puede ver alterada por una mala intervención.

Muchos adultos deciden consumir alcohol por las ventajas que este les aporta. Y, si tenemos un enfoque moderno de lo que significa la salud, debemos respetar esa decisión. En algunos casos habrá personas que consuman tanto alcohol que esté afectando en exceso a sus vidas. Pero deben ser esas personas las que decidan si quieren dar el paso de cambiar. El psicólogo puede evaluar su situación y hacerles reflexionar sobre el consumo de drogas que están teniendo. Pero el resto es una decisión personal.

Aun así, los psicólogos hemos estudiado mucho el consumo de alcohol, y desoír las recomendaciones psicológicas tampoco parece sensato. Por eso, personalmente, creo que para que podamos tomar las mejores decisiones tenemos que estar informados. Vamos a empezar por los efectos sobre el cuerpo y la mente, los más conocidos.

¿Qué efectos tiene el alcohol sobre el cuerpo?

Todos sabemos que el alcohol es malo para la salud física y mental en muchos sentidos. Nos lo repiten constantemente médicos, enfermeros, psicólogos, tutores, etc. Sabemos, por ejemplo, que causa una gran variedad de tipos de cáncer. Afecta a: la boca, la lengua, el esófago, la garganta, el hígado, el intestino… Concretamente el hígado sufre sus efectos hasta el punto de quedarse como vemos en esta imagen.2 Esto se debe a que es en el hígado donde el alcohol se metaboliza. En esencia el alcohol tiene potencial de desarrollar cáncer en todos los órganos por los que pasa.

Efectos en el hígado de consumir demasiado alcohol
Un ejemplo de cómo el consumo de alcohol afecta a los órganos con los que entra en contacto.

Además, el consumo de alcohol afecta negativamente a la calidad del sueño, a la memoria a largo plazo, a nuestra capacidad de aprender, nos produce adicción, etc. En los peores casos, si se llega a la borrachera, también habrá un daño neuronal. Pero ¿cómo puede tener todos estos efectos nocivos y aún así ser tan consumido por todo el mundo? Dejando el tema de su potencial adictivo uno de los motivos que hace que consumamos alcohol es que también nos aporta cosas que pueden resultarnos positivas.2

¿Y por qué nos gusta tanto?

Los efectos que hacen que el alcohol sea una droga atractiva para algunas personas son tanto psicológicos como físicos. Para empezar, el alcohol tiene un efecto ansiolítico incluso a bajas dosis.1 Esto quiere decir que cualquier persona que tenga ansiedad o estrés en su vida podrá notar como esos efectos diminuyen temporalmente. Y esto puede resultar muy atractivo. El problema es que, cuando el alcohol se metaboliza, la ansiedad vuelve. Algunas personas deciden que entonces tomarán más alcohol para solucionarlo. Y como podéis imaginar es una decisión que no acaba bien. Se entra en una especie de montaña rusa emocional para regularnos.

Como hemos tratado en anteriores artículos sobre el estrés atacar a la sintomatología que produce el estrés, y no a la causa que lo genera, no sirve de nada a largo plazo. Si usamos el alcohol por este motivo, se vuelve un paliativo para nuestros problemas, no una solución.

El alcohol también produce en muchas personas euforia moderada.1 Este efecto se debe a que el alcohol tiene el potencial de hacer creer a nuestro cerebro que es bueno para nosotros, ya que activa de forma artificial las hormonas del placer (en concreto dopamina en el núcleo accumbens). Este es el motivo más generalizado de consumo que refieren las personas. Con el alcohol sienten que se lo pasan bien. Así de simple.

Pero es importante ser conscientes de que esa sensación de bienestar es artificial. El alcohol no hace nuestras vidas más sencillas, más agradables, más calmadas. Nada de eso. Simplemente es una droga con capacidad de engañarnos muy bien. Tan bien que queremos volver a consumirla.

A dosis más altas el alcohol produce sedación muscular e incoordinación motora.1 Este también es un efecto buscado por las personas que no pueden conciliar el sueño o que tienen dolores musculares crónicos. Pero más de lo mismo. Si no atajamos nuestros problemas de sueño o musculares de la forma correcta el alcohol solo está prolongando que nos quedemos estancados. Es más, aunque el alcohol pueda ayudarte a dormirte, sabemos que empeora mucho la calidad del sueño REM.6

¿Entonces consumimos o no?

Al final, si el alcohol te aporta sensaciones agradables, y todavía no conoces alternativas que te den lo mismo, yo entiendo que decidas seguir consumiendo. Y es que tiene todo el sentido del mundo. Pero no por eso pienses que beber es la única forma de alcanzar esos estados placenteros. Cuando conseguimos estar en calma con nosotros mismos y regulamos nuestras necesidades emocionales la necesidad de alcohol se disipa.

He tenido pacientes alcohólicos y con síndrome de Korsakov, una enfermedad mental grave en la que el alcohol es uno de los causantes. He estado muy expuesto a lo que el alcohol hace a las personas cuando lo consumen de forma prolongada. El problema es que los efectos suelen verse en la adultez tardía o la vejez y entonces ya es tarde para recuperar el daño.

He visto de todo: familias rotas por el alcohol, despidos del trabajo, peleas con heridas graves, deterioro severo de la memoria e incluso agresiones a familiares… Y pensaréis: pero eso solo les pasa a las personas que tienen problemas graves con el alcohol. Y es correcto, pero es que esas personas no han llegado a tener un problema de golpe. Su problema se ha gestado poco a poco, bebiendo cada vez un poco más o usando el alcohol para olvidar cierto problema que no sabían cómo solucionar.

Yo tomé hace tiempo la decisión de no consumir alcohol y de buscar fuentes alternativas de ocio que también me hagan disfrutar de mi tiempo. Pero sin pagar esos precios sobre mi salud. Por eso escribo este artículo, porque aunque respeto que la gente beba quiero mostrar que se puede tener una vida perfectamente feliz y normal sin consumir. Si usas el alcohol como una droga recreativa, adelante. Pero que no sea porque te faltan herramientas mentales o emocionales.

Con que reflexionemos un poco sobre nuestros hábitos me quedo satisfecho. Piensa en por qué consumes alcohol. Reflexiona sobre si realmente te está aportando una calidad de vida que haga que merezcan la pena todos sus efectos nocivos. Piensa si realmente te trae felicidad o solamente sigues consumiendo porque se ha vuelto una costumbre reforzada por tu contexto.

¿Consumo demasiado alcohol?

Es difícil marcar una línea clara que señale un problema de adicción o no, tenemos otro artículo hablando de este tema. Lo que sí sabemos es que en el consumo de alcohol hay dos perfiles genéticos. El alcohólico por atracones y el alcohólico regular.

El primero no bebe diariamente, es más, puede que durante la semana no consuman nada de alcohol. Pero cuando salen de fiesta pueden llegar a beber de una forma muy descontrolada. Suelen tener resaca, puede que no recuerden lo que han hecho, que tengan un historial de problemas con la conducción e incluso haber llegado al ingreso hospitalario.2

El segundo perfil, el de bebedor habitual, no suele darse atracones pero bebe casi todos los días. Este perfil pasa más desapercibido porque suele tener menos ingresos hospitalarios y por lo general esta forma de beber implica menos riesgos para la salud que los atracones.2

He empezado con estos perfiles porque hay que tener claro que ambos conllevan riesgos para la salud. En lo que a salud física se refiere la OMS no tiene duda. La única cantidad de alcohol que se puede consumir de forma segura es 0. Pero, como hemos dicho antes, la salud es algo más que la ausencia de enfermedades. Puede que personalmente consideres que el precio a pagar por tomar alcohol te merece la pena. Por eso es importante marcar algunas líneas rojas por si nuestro consumo empieza a ser preocupante.

Si tu vida se está viendo afecta en las áreas: laboral, familiar, personal o social también puedes tener un problema con el consumo de alcohol. También puede ser que una persona nos avise sobre nuestro nivel de consumo. Si, por ejemplo, tu personal sanitario te dice que puedes tener un problema con el consumo de alcohol. O si tu pareja te ha dicho varias veces que bebes demasiado. También si varios amigos te han señalado que no controlas la cantidad que bebes. O si tus compañeros de trabajo o jefe te han llamado la atención por ir a trabajar bebido o llegar tarde. Si has tenido un accidente de tráfico estando bebido, etc.

Todos estos pueden ser indicadores de que estamos perdiendo el control sobre nuestro consumo y la droga está empezando a ser quien toma las decisiones en nuestra vida. A veces cuesta reconocer que estamos en una situación de dependencia y la opinión profesional puede ayudarnos a darnos cuenta.

¿Y si quiero cambiar mi consumo de alcohol?

Realmente no necesitamos sentir que tenemos un problema con el alcohol para querer reducir su consumo y minimizar sus efectos perjudiciales. Si simplemente te has dado cuenta de que no te merece la pena sufrir los efectos secundarios del alcohol tras leer este artículo puedes empezar por seguir los siguientes consejos:

  • No lo uses como forma de escapar de tus emociones o tus problemas. Bebe alcohol simplemente cuando sientas que te apetece. No bebas solo porque tus amigos beben o te sientes mal, eres libre de pedirte otra bebida sin alcohol.
  • Si vas a pasar una noche larga bebiendo toma un vaso de agua entre copa y copa para reducir la deshidratación y prevenir la resaca.
  • No mezcles diferentes bebidas alcohólicas a lo largo de la noche. Tampoco mezcles el alcohol con otras drogas. Si te apetece consumir una droga, sea cual sea, lo mejor siempre es tomar esa droga de forma aislada para que puedas controlar fácilmente sus efectos sobre tu cuerpo.
  • Si vas a consumir mucho porque la noche se prevé larga elige bebidas con poca graduación. Al final tenemos el mismo alcohol en tres o cuatro cervezas que en dos copas de vino. Pero con las cervezas podrás beber más tiempo sin perjudicarte tanto.
  • Come algo antes y durante tus consumiciones. El alcohol reduce bastante sus efectos negativos sobre nuestro cuerpo si durante su metabolización tenemos la tripa llena.
  • Si para ti el alcohol es una droga recreativa elimínalo de tu rutina diaria. Con esto quiero decir que, por ejemplo, no hagas una costumbre beber mientras comes en casa o el trabajo. Bebe solo cuando salgas de fiesta y de forma controlada.
Amigos consumiendo zumos en lugar de alcohol
Hay muchas formas de disfrutar sin necesidad de consumir.

Si crees que tienes un problema con tu consumo lo mejor es asistir a un profesional de salud mental. Vuestro médico de cabecera seguramente os podrá informar de recursos a vuestro alcance. En España tenemos la suerte de contar con Centros de Atención Integral a Drogodependientes (CAID). En estos centros podéis recibir desde asesoramiento personalizado a tratamiento según el caso.

Para los casos más graves de adicción se recomienda el ingreso en clínicas de desintoxicación. En otros casos nuestro psiquiatra puede asesorarnos sobre los fármacos que hay disponibles para ayudarnos a reducir el consumo. La terapia psicológica también puede ser de gran ayuda y es compatible con los tratamientos médicos.

Espero que este artículo te haya servido para reflexionar sobre tu relación con el alcohol. Tienes más artículos sobre adicción en la web. Si estás pensando en recibir tratamiento psicológico puedes contactar conmigo aquí.

Bibliografía

  1. Carlson, Neil R. (2010). Fisiología de la conducta, octava edición. Madrid, España: Pearson Educación S.A.
  2. Lorenzo, Pedro; Ladero, José María; Leza, Juan Carlos; Lizasoain, Ignacio. (2009). Drogodependecias. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana S.A.
  3. Organización Mundial de la Salud. (13 de septiembre de 2021) ¿Cómo define la OMS la salud?
  4. Observatorio Español de las Drogas y las Toxicomanías. Informe 2015. Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España.
  5. Observatorio Europeo de las Drogas y  las Toxicomanías. Informe del país sobre drogas 2017. Oficina de Publicaciones de la Unión Europea (Luxemburgo).
  6. Walker, Matthew. (2018). Por qué dormimos. La nueva ciencia del sueño. Madrid, España: Capitán Swing.

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