¿Se puede superar una adicción?

Muchos pacientes, o sus familiares, se preguntan si se puede superar una adicción. Para la persona que está pasando por un proceso de adicción, ya sea a una sustancia o a una conducta, puede ser muy esperanzador saber que se puede mejorar. Pero la esperanza por sí sola no va a sacarnos de la dependencia a la droga, necesitamos que nos marquen el camino que tenemos que seguir.

Vamos a ver una serie de artículos que nos darán pistas sobre cuál es la mejor forma para superar una adicción. Sin olvidar que cada caso es único y que lo mejor siempre será acudir a un profesional.

¿Qué genera una adicción?

En anteriores artículos ya hemos hablado sobre el proceso por el que una droga puede generar dependencia. Pero, para entender mejor los siguientes experimentos, necesitamos pararnos en los artículos donde se descubrieron las redes neuronales de gratificación, refuerzo o recompensa. Tenemos que ir a los orígenes de la psicología cognitivo conductual y las neuronciencias.

En 1954 Ods y Milner implantaron un electrodo dentro del cerebro de una rata. Después dejaron a la rata, tras haber comido y descansado, en una caja con una palanca. Si la rata pulsaba la palanca automáticamente recibía una descarga eléctrica en el cerebro, a través del electrodo. Hay que mencionar que el cerebro no tiene receptores del dolor. Lo único que nos interesa de la descarga eléctrica es que activaba las neuronas cercanas. Para sorpresa de los experimentadores la rata comenzaba a pulsar la palanca de forma regular, casi compulsiva. Una de ellas llegó a pulsar más de 7000 veces la palanca en 12 horas.4

Obtenido de Ods y Milner (1954). Radiografía de una rata con un electrodo implantado en el área septal.

Lo interesante de este artículo es ver cómo si un área concreta del cerebro se activa la rata va a repetir la conducta (pulsar la palanca). Independientemente de que esta conducta tenga sentido para ella o no. La palanca no ayudaba a la rata en nada, no recibía ningún premio externo. Estos experimentos nos muestran cómo el cerebro es una máquina que sigue órdenes mecánicas, de forma ciega. Si cierta área se activa se aprenderá a repetir la conducta. Estaban descubriendo el sistema de recompensa.

Esta es la base fisiológica sobre la que se asienta la adicción a las drogas. Da igual que la droga te haga bien o mal a la salud. Como tu cerebro siente que se activa un área asociada al placer se limita a repetir la conducta que lo generó.

Ratas y morfina

¿Y qué tiene que ver esto con una adicción a una sustancia? En 1962 Weeks realizó un experimento muy parecido al anterior, también con ratas. Ahora en lugar de tener un electrodo insertado quirúrgicamente tenían una jeringuilla que les suministraba morfina. Si la rata pulsaba una palanca se liberaba droga en su torrente sanguíneo. Como esta droga es capaz de activar el sistema de recompensa puedes imaginarte lo que sucedió. La rata comenzó a pulsar con regularidad la palanca para recibir su dosis de morfina.6

Las áreas del cerebro que la morfina activaba eran las mismas que se habían activado de forma artificial con el electrodo en el anterior experimento. Esto confirma que el potencial adictivo de la morfina es debido a que activa, de forma artificial, la parte del cerebro que te dice que algo es bueno para ti.

Pero este experimento no quedó libre de criticas. La rata no tenía nada más que hacer en la caja. Parecía normal que, fruto del aburrimiento o la frustración, la rata pulsase la palanca por mero entretenimiento. Con esta crítica en mente se diseñaron dos experimentos muy similares que revelarían el camino para superar una adicción.

¿Morfina o paraíso?

En torno a 1980 un equipo de científicos realizó varios experimentos para desmentir los resultados previos, que señalaban que las ratas se volvían adictas, con tanta facilidad, a la morfina. Estos experimentadores diseñaron entornos mucho más estimulantes y agradables para las ratas. 1, 2

Se hicieron dos grupos con las ratas de forma aleatoria. En el primer grupo las ratas estarían en cajas pequeñas, con proporciones parecidas a las de una caja de zapatos, como en los experimentos anteriores. Mientras que el segundo grupo estaría en un amplio espacio de casi nueve metros cuadrados, con más comodidades. Esta era la condición innovadora que se quería comparar. Ambos grupos tenían acceso a un bebedero con morfina. Sorprendentemente el grupo que tenía un espacio amplio consumía mucha menos droga.1, 2

La explicación que hemos dado a este fenómeno es que se debe a las opciones que tiene la rata de satisfacer sus necesidades individuales. En la caja de zapatos la rata está sola, sin ningún entretenimiento. En la condición de amplitud las ratas tenían acceso a otras ratas con las que podían jugar, pelearse o copular. Hay que tener en cuenta que las ratas son animales muy sociales. Además tenían sitios donde esconderse, trepar o correr a sus anchas. Para la rata este segundo entorno era muy agradable, casi un paraíso.

Es posible que estos entornos, donde la rata podía tener una vida mucho más estimulante, favoreciesen que la rata evitase consumir droga. Ya no tenían que escoger entre estar aburridas o drogarse. Ahora podían elegir entre tener una vida de rata plena o estar drogadas.

¿Y los humanos?

Estos experimentos con ratas pueden parecernos interesantes. Pero, ¿pueden generalizarse los resultados a seres humanos? Es difícil responder a esta pregunta porque no podemos reproducir estos experimentos con personas. No vamos a generar adicción de forma artificial en seres humanos para luego estudiar cómo se comportan. Así que tenemos que buscar en otros lugares la respuesta a esta pregunta. Por suerte tenemos un ejemplo histórico muy bien registrado.

Durante la guerra de Vietnam, concretamente en 1971, se detectó que los soldados estadounidenses estaban consumiendo heroína con normalidad. En Vietnam la disponibilidad de heroína era muy alta. Tras investigar en profundidad se registró que más del 35% de los soldados habían probado al menos una vez la heroína y más del 19% se habían vuelto adictos. Al gobierno estadounidense le preocupaba que estas personas siguiesen dependiendo de la heroína una vez regresasen a su país.5

Guerra de Vietnam, 1961. Creative Commons por Manhhai licencia bajo BY CC 2.0.

Paradójicamente el 99% de los soldados no presentaron adicción el año después de haber vuelto a Estados Unidos. Este dato es más sorprendente aún cuando nos dicen que la inmensa mayoría ni siquiera recibió terapia. Parece ser que, de alguna forma, al cambiar de contexto eliminaron el hábito de consumir. Pero con unos resultados tan esperanzadores necesitamos entender dónde ha estado la clave de la recuperación. Aunque es difícil saberlo tenemos algunos marcadores que nos pueden dar pistas.5

Las personas que mantuvieron su adicción tenían en común que:

  • Al volver a penas dedicaron tiempo a seguir con sus estudios.
  • Pasaron muchos más meses en paro o no encontraron ningún trabajo.
  • Tendieron a cometer más delitos o faltas.
  • Consumían otras drogas con regularidad, sobre todo marihuana.5

Estos datos nos señalan que cuando la persona podía desenvolverse de forma normal en su sociedad, con estudios, un trabajo estable y sin complicaciones legales, era menos probable la reincidencia en el consumo. De forma similar a los experimentos con ratas, si la persona podía disfrutar de su vida no tenía la necesidad de consumir. Si partían de vidas estresantes era más probable la reincidencia.

Conclusión

Podemos interpretar todas estas experiencias y experimentos con que se puede superar una adicción. Todo apunta a que las claves son el contexto en el que vivimos y la capacidad que tenemos de regular nuestras necesidades. Pero es importante recalcar que la persona va a necesitar algo más que «fuerza de voluntad».

Si estás intentando superar una adicción necesitas evaluar si tus necesidades vitales están siendo atendidas o no. Pregúntate si estás usando la droga como vía de escape a una realidad que no te agrada. Aún así no hay que ser reduccionista, puede haber otros motivos por los que una persona desarrolla una adicción.

Las investigaciones modernas señalan muchos más factores de riesgo para consumir drogas. Hay personas que tienen una predisposición o vulnerabilidad genética para consumir ciertas sustancias. Estar en una situación estresante, depresiva o traumática también aumenta el riesgo de consumo. Vivir en una sociedad que consume de forma generalizada o con fácil acceso a la droga… Hay muchos factores a tener en cuenta además de los que hemos visto en este artículo.3

Espero que el artículo te haya sido de ayuda y te traiga algo de esperanza. Si consideras que necesitas tratamiento psicológico por padecer alguna adicción puedes contactar conmigo aquí.

Bibliografia

  1. Alexander, B.K., Coambs, R.B., & Hadaway P.F. (1978). The effect of housing and gender on morphine self-administration in rats. Psychopharmacology (Berl)58, 175-9. DOI: 10.1007/BF00426903
  2. Alexander, B.K., Beyerstein, B.L., Hadaway, P.F., & Coambs, R.B. (1981). Effect of early and later colony housing on oral ingestion of morphine in rats. Pharmacol Biochem Behav15(4), 571-6. DOI: 10.1016/0091-3057(81)90211-2
  3. Lorenzo, Pedro; Ladero, José María; Leza, Juan Carlos; Lizasoain, Ignacio. (2009). Drogodependecias. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana S.A.
  4. Olds, J., & Milner, P. (1954). Positive reinforcement produced by electrical stimulation of septal area and other regions of rat brain. Journal of Comparative and Physiological Psychology47(6), 419-427. https://doi.org/10.1037/h0058775
  5. Robins, L. N., Helzer, J. E., Hesselbrock, M., & Wish, E. (2010). Vietnam veterans three years after Vietnam: How our study changed our view of heroin. American Journal on Addictions, 19(3), 203–211. https://doi.org/10.1111/j.1521-0391.2010.00046.x
  6. Weeks, J. R. (1962). Experimental morphine addiction: method for automatic intravenous injections in unrestrained rats. Science, 138(3545), 143–144. DOI: 10.1126/science.138.3537.143

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