En general tenemos asociado al concepto de adicción al consumo de drogas. Pero ¿existen otros tipos de adicción? ¿Qué es lo que motiva la dependencia a una droga o una conducta?
Como vimos en nuestro anterior post sobre adicciones, las drogas nos gustan básicamente porque son sustancias químicas con la capacidad de manipular a nuestro cerebro una vez las hemos consumido. Independientemente de que nosotros lo queramos o no la mayoría de drogas modificarán nuestro cerebro para que cada vez queramos consumirlas más. El problema de esto viene de que cuando esas drogas tienen efectos secundarios, y dejamos de controlar su consumo, esos efectos nocivos pueden llegar a matarnos.3
La inmensa mayoría de personas que consumen drogas, del tipo que sean, lo hacen por motivos de ocio, para evitar el dolor o el sufrimiento, por descubrir experiencias nuevas, etc. No creo que mucha gente busque hacerse daño físico a través de las drogas. Pero aún así muchas personas acaban cayendo bajo su influjo y deteriorando su salud, entorno social, familiar, laboral, etc.
Por eso suele quedar claro que una dependencia a cualquier droga puede desembocar en situaciones vitales graves, que se escapan de nuestro control. Pero ¿podemos llegar a situaciones similares sin que haya drogas de por medio? Parece que sí. Un nuevo concepto de adicción se está generalizando ya como: «Dependencia hacia cualquier sustancia o conducta».2

Cambios en la comunidad sanitaria
Desde hace unos años cada vez más profesionales de la salud están señalando que los procesos adictivos no solo se dan con las drogas. Empezamos a darnos cuenta de que se pueden caer en adicciones de muchos tipos. Por ejemplo, en España desde que se legalizaron las casas de apuestas y juegos de azar hemos experimentado un aumento de las personas con adicción tanto a las apuestas como a los juegos de azar. Actualmente ronda el 1% de la población total.2
Aunque estas circunstancias pueden parecer inofensivas en muchos casos las personas con este tipo de dependencias acaban por arruinarse económicamente, tanto a ellos como a sus familias. En ocasiones llegando a cometer delitos para conseguir más dinero rápido. Llegados a estos casos extremos podemos preguntarnos ¿no esto un proceso similar a las drogas y las repercusiones de su adicción? En cierto sentido sí.2
Aunque los mecanismo de adicción al juego son diferentes a los de una droga, ya que no hay presencia de agentes químicos externos a nosotros mismos, el cerebro puede llegar a tener una dependencia psicológica similar.2
Una de las claves para entender estos procesos es comprender cuándo acudimos a estas drogas o conductas. En general las personas estamos sometidas a estrés en nuestras vidas. Cuando este estrés nos supera o queremos relajarnos es habitual que tengamos una conducta que nos saque de nuestra rutina. Inicialmente esta conducta puede ser inofensiva, como ver un rato una serie o tener sexo. Pero conforme nos acostumbramos a estos procesos volvemos a necesitar nuevas formas de evadir nuestros problemas o usamos en mayor medida las estrategias que ya teníamos.3
Conforme pasa el tiempo y nuestras vidas siguen podemos tener momentos puntuales de mucho estrés en los que recurriremos a conductas que nos ayuden a regularlo. Es en esos momentos cuando más riesgo corremos de abusar de nuestros vicios.
¿Qué conductas se empiezan a ver como procesos adictivos?
Cualquier conducta que nos reporte un mínimo de placer es susceptible de volverse una adicción en cierta medida. Sobre todo si, como decimos, la usamos para escapar de nuestro estrés. El problema viene cuando esas conductas empiezan a afectarnos en otras áreas de nuestra vida porque monopolizan nuestros recursos para realizarlas. Vamos a comentar algunas de las más usuales, pero la lista podría ser mucho mayor:
- Compras compulsivas. En ocasiones puede ser difícil delimitar cuándo el consumismo se ha vuelto un problema. Una línea clara es si la persona está pidiendo préstamos para comprar todavía más cosas. Aun así si conocemos bien a la persona y creemos que está comprando muchas cosas que ya tiene o que no necesita en absoluto es posible que esté usando las compras como medio de escape emocional.
- Conducción temeraria. Si la persona usa la conducción para sentirse mejor es típico que conduzca a altas velocidades. Una forma de identificar esto es si la persona ha perdido el carnet de conducir debido a infracciones de tráfico. También es típico que estas personas les pidan a conocidos que mientan y digan que eran ellos los que conducían para que no les retiren el carnet.
- Consumo excesivo de videojuegos. Los videojuegos pueden llegar a desarrollar nuestra capacidades mentales y ser muy divertidos. Pero encierran un problema en su diseño. Sus diseñadores trabajan para que les dediquemos cada vez más tiempo. Esto se vuelve un problema cuando dejamos de atender nuestras necesidades para poder seguir jugando. Además nuestra atención puede estar más presente en los juegos que en la realidad que nos rodea, deteriorando así la calidad de nuestras relaciones.
- Adicción al sexo. En el caso del sexo la persona que padece una adicción notará que las relaciones sexuales ya no le son tan placenteras como antes. Es posible que aumente el número de relaciones sexuales, ya sea con la misma o con diferentes personas. En ocasiones estas personas ignoran incluso los riesgos de salud sexual que pueden tener ciertas conductas sexuales solo por tener más y más sexo.1
- Dependencia de las redes sociales virtuales. Las personas que lo padecen no pueden estar mucho tiempo sin consultar su móvil. Además su atención y concentración se ven reducidas. Paradójicamente pueden llegar a preferir pasar tiempo con su móvil frente a compartir tiempo con sus amigos de forma presencial.
- Dependencia de las redes sociales. Relacionarse con otras personas es algo estimulante y muy sano en la justa medida. El problema se produce cuando en lugar de quedar con gente por ver a esas personas lo que estamos buscando es simplemente evitar la soledad. Se produce una especie de pánico a la idea de tener un momento a solas y tener que enfrentarnos a nuestros pensamientos o emociones. Así que estas personas buscarán constantemente estar acompañadas, sin importarle la calidad de la compañía.

- Dependencia al deporte. Aunque la actividad física moderada es de los mejores hábitos que podemos tener en nuestras vidas para promover nuestra salud tampoco hay que pasarse por exceso. La actividad física regular produce neurotransmisores que nos dan una sensación placentera a nivel fisiológico. Por eso algunas personas acaban teniendo dependencia al deporte. Como es en general un hábito sano pasa desapercibido cuando se ha vuelto un problema. Es difícil detectar cuándo se llega a este punto pero suelen ser personas que siguen haciendo ejercicio de forma compulsiva aunque estén lesionados de los miembros que usan para realizar dicha actividad. Son personas que tienen mucha resistencia a saltarse un día de entrenamiento.
- Ingesta excesiva/compulsiva. En el caso de la alimentación es más delicado definir qué sería una adicción a comer. Hay alimentos que cuando ingerimos los efectos que tienen se parecen mucho a los de las drogas. Por ejemplo, los alimentos ricos en azúcar (glucosa) o que tienen glutamato entre sus componentes pueden llegar a ser muy adictivos. En cualquier caso hablaríamos de un problema cuando empiecen a darse cambios en el peso corporal que puedan afectar a la salud de la persona.1
¿Qué hacer cuando identificamos que tenemos algún tipo de adicción?
Si tras leer esto nos hacemos conscientes de que puede que padezcamos una adicción ¿qué podemos hacer? Pues como hemos señalado en párrafos anteriores, el problema suele ser el estrés. Solemos pensar que la mejor forma de modificar una conducta que se nos ha vuelto negativa es eliminarla. Pero esto es un error. Tenemos que preguntarnos cómo hemos llegado a esa situación.
Por ejemplo, si mi jefe me presiona mucho en el trabajo y yo gestiono toda esa ansiedad conduciendo rápido la solución a mi problema no es dejar de conducir. Hay que ir al foco del problema. En este caso la mejor solución sería renegociar mis condiciones de trabajo con mi jefe e intentar buscar una mejor situación. O cambiar de trabajo si no me queda otra opción. Porque una vez que el origen del problema está resulto todo lo demás vuelve a su sitio. Ya no hay necesidad de conducir rápido para gestionar el estrés si he conseguido que el estrés desaparezca.
Esto se extiende a casi todos los procesos adictivos, incluido las drogas. Si una persona ve que su entorno mejora, que le es menos hostil y más estimulante su relación con las drogas suele mejorar. Siempre hay que entender los problemas dentro de su contexto.
De todas formas si sentís que la situación os supera no dudéis en acudir a un profesional de salud mental. Ya sabéis que yo me dedico a la psicología, podéis contactar conmigo si lo necesitáis o con vuestro centro de salud mental más cercano.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Quinta edición. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
- Lorenzo, Pedro; Ladero, José María; Leza, Juan Carlos; Lizasoain, Ignacio. (2009). Drogodependecias. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana S.A.
- Carlson, Neil R. (2010). Fisiología de la conducta, octava edición. Madrid, España: Pearson Educación S.A.

