Mensajes yo

¿Qué son los mensajes yo?

Los mensajes yo son una de las herramientas más efectivas de la comunicación asertiva. Consisten en formular nuestras peticiones y necesidades desde el yo. Esto quiere decir que no vamos a comentar lo que la otra persona hace sino cómo nos hemos sentido nosotros o cómo entendemos lo que ha sucedido, sin juzgar los actos ni necesidades de nuestro interlocutor.

Esta forma de expresarnos puede sernos de ayuda cuando tengamos que comunicar información emocional pero no queramos que la conversación se vuelva una discusión o que nuestro oyente se ponga a la defensiva.

Por ejemplo, supongamos que le pedimos a un amigo que nos tienda la ropa que hay en la lavadora porque tenemos que ir a hacer un recado. Cuando volvemos del recado nuestro amigo no ha tendido la lavadora y nos enfadamos. Entonces decimos: «Estoy molesto porque necesitaba tender esa lavadora antes de que se pusiera el sol para que se secase. Ahora mañana no podré usarla a tiempo.» Si nos fijamos las dos frases están construidas de forma que hablan de nuestras necesidades y de nuestros sentimientos. Pero no está juzgando en ningún momento que nuestro amigo no haya tendido la ropa, simplemente hablamos de las consecuencias desde nuestra perspectiva.

¿Y qué ventajas nos aportan a la hora de comunicarnos los mensaje yo? Vamos a ver algunas ellas.

Aumenta la empatía

Como hemos visto en el ejemplo anterior una de las principales ventajas de los mensajes yo es que nuestro interlocutor no se siente juzgado porque literalmente no ha aparecido en la frase. De esta forma no se activan los procesos mentales que nos ponen a la defensiva. Facilitamos así que nuestro oyente empatice con nosotros en lugar de discutir. Porque gracias a decirle nuestros sentimientos nuestro oyente ahora sabe por qué tender la ropa era importante para nosotros y por qué ahora tenemos enfado por no tenerla limpia y seca a tiempo.

Tan importante es tender la ropa como sentirnos comprendidos por nuestro entorno.

Si hubiésemos respondido a nuestro amigo que: «¡Eres un inútil! ¡Por tu culpa ahora no tengo la ropa limpia!» (mensaje agresivo). Habría pasado lo siguiente. Decirle inútil solamente lo pondría a la defensiva. Al estar a la defensiva sus recursos mentales no van a estar disponibles para empatizar con nosotros, sino que van a orientarse a protegerse y puede que a atacarnos en defensa propia.

Expresa nuestras necesidades

Además, si solo le decimos que queremos la ropa limpia pero no el por qué la necesitamos limpia nuestro amigo puede que piense que tenemos otras prendas limpias y que no pasa nada por no disponer de las que queríamos a tiempo. Esto significaría que no le estaríamos facilitando la distinción entre nuestras demandas y nuestras necesidades. Las demandas son solo lo que decimos, la forma de expresarlo. Pero lo que importa de verdad no es la demanda, es la necesidad que hay detrás de ella, lo que la motiva.

Es muy habitual confundir las demandas con las necesidades en un conversación. De hecho muchos de nuestros conflictos vienen de que discutimos nuestras demandas de forma constante sin llegar a expresar nunca nuestra necesidad real.

Por ejemplo, imaginemos que nuestro compañero de trabajo está con la música muy alta y nos molesta. Le decimos: «¿Puedes bajar la música?». Nuestro compañero atiende a la demanda que le hacemos y baja la música un poco de volumen. Y resulta que para nosotros la música sigue estando demasiado alta. Así que le decimos: «Te he pedido que bajes la música».

El problema aquí viene de que se va a producir un conflicto comunicativo. Nuestro compañero, que acaba de bajar la música, no va a entender nuestra necesidad real ya que acaba de atender a nuestra demanda. Pero nosotros queremos más silencio todavía y al no expresar realmente nuestra necesidad claramente lo que sucederá es que nuestro compañero responderá: «Si acabo de bajarla». Nuestro compañero no responde esto porque sea tonto o un maleducado. De nuevo aquí radica la esencia de saber comunicarse de forma asertiva y desde los mensajes yo.

Si en lugar de las respuestas anteriores hubiésemos dicho: «Perdona, a mí la música me distrae del trabajo que tengo que hacer. ¿Te importaría silenciarla o ponerte cascos?» La primera frase simplemente expresa nuestra necesidad desde el «yo». La segunda frase sugiere soluciones a nuestra necesidad sin juzgar ni comentar ninguna actitud de nuestro compañero. Facilitando así el diálogo.

¡Ojo! Que nos comuniquemos de forma asertiva no quiere decir que nuestro compañero nos tenga que hacer caso necesariamente. Igual para él es importante oír la música por algún motivo. Pero desde luego la mejor forma de poder negociar sus necesidades y las nuestras será a través de un diálogo constructivo

Reduce los malentendidos

Otra ventaja de comunicarnos desde nuestras necesidades es que es una forma bastante directa de expresarse y dificulta ser manipulados verbalmente a través de trucos del lenguaje.

Por ejemplo, supongamos que tenemos una relación de pareja en la que sentimos que nuestra pareja ya no nos dedica tiempo de calidad. Esto podría ser también porque nosotros mismos no lo facilitamos, pero en este ejemplo vamos a suponer que no. Que todo el peso de que no pasemos tiempo en pareja es responsabilidad de la otra parte, que siempre está saliendo con sus amigos. Así que un día seguimos los consejos antes mencionados y decimos: «Cariño, desde hace un tiempo siento que necesito pasar más tiempo de calidad contigo para estar a gusto en la relación». Aquí es difícil caer en equivocaciones. Si nuestra pareja sigue prefiriendo quedar con sus amigos antes que con nosotros después de hacer esta demanda quedan claras sus prioridades.

Cuanto más claramente nos expresemos más fácil será que nos entiendan.

Pero supongamos que no hemos seguido los consejos asertivos y no hemos expresado nuestra necesidad, si no que hemos expresado una demanda. Decimos: «Cariño, deja de pasar tiempo con tus amigos, por favor». Nuestra pareja nos responde: «No paso tanto tiempo con mis amigos». Así que en lugar de encontrar soluciones a nuestra necesidad de nuevo nos perdemos en nuestras demandas y la conversación no llega a sernos constructiva.

Entrenamiento en mensajes yo

Vamos a ver cómo comunicarnos con los mensajes yo. Lo más importante es hablar siempre en primera persona y evitar al máximo hablar en segunda persona. Si quieres expresar que alguien te ha hecho algo malo no digas: «Has hecho esto mal». En su lugar prueba con: «Lo que ha sucedido me hace sentir así…». Expresa siempre cómo te hace sentir a ti lo sucedido, o lo que piensas al respecto, o lo que querrías, etc.

Por ejemplo, imagina que llegas tarde a casa y tu pareja no ha hecho la cena. No digas: «Has sido irresponsable por no haber hecho la cena». Esto solo culpabiliza a tu oyente. Prueba con expresar cómo te hace sentir a ti eso: «Me hubiese gustado llegar a casa y tener la cena hecha para poder irme a la cama a descansar pronto».

Piensa que lo que estamos buscando en última instancia es que nuestro oyente no se vea atacado en nuestro discurso. No intentes poner la carga de tu narrativa sobre la otra persona. Ponla sobre ti, sobre tu realidad, sobre cómo ves tú lo sucedido.

Si te cuesta comunicarte de esta forma puedes empezar por usar el esquema de asertividad básico que vimos en el anterior artículo:

Describir los hechos + expresar lo que sentimos o necesitamos + proponer una solución.

Aquí te dejo un ejercicio con algunos ejemplos que puedes practicar en parejas y ver si eres capaz de expresarte desde el yo. Después de cada ejemplo pregunta a tu interlocutor cómo se ha sentido al escucharte y si piensa que te has comunicado correctamente como pide el ejercicio.

¿Ahora que sé lo que son los mensajes yo ya soy un experto en comunicación?

Aquí quiero aprovechar para hacer una aclaración. Conocer una herramienta no implica saber usarla. Recuerdo que una vez un conocido me dijo con retintín y cabreado, de forma acusativa: «Perdona pero a mí me hablas con asertividad».

Entender lo que es la comunicación asertiva es solo el primer paso. Para llegar a tener realmente una comunicación efectiva también es muy importante nuestra actitud. La mejor forma de promover una comunicación sana es dar ejemplo a los demás, siendo los primeros en ser asertivos. Pero no podemos exigir a los demás que sean asertivos con nosotros. Al final, este artículo se ha centrado mucho en una técnica concreta para mejorar nuestra comunicación asertiva. Pero lo que de verdad importa es el fondo del mensaje, lo que representa ser asertivo.

Ser asertivo significa que no vamos a manipular a los demás ni de forma directa ni velada. Porque no queremos que a nosotros nos traten así. Ser asertivo significa expresarse aunque nos dé vergüenza, aunque nos duela, aunque nos sintamos vulnerables. Porque expresarnos es la única forma de que los demás nos entiendan y nos conozcan. Es la única forma de intentar que las personas que nos rodean puedan entender nuestras necesidades personales. Y esto debe hacerse desde una actitud positiva y paciente. Si estamos cabreados e intentamos usar la comunicación asertiva es muy probable que lo que nuestro oyente vaya a recibir sea más la forma cabreada que el contenido.

Esto no es un camino fácil. Pero quería hacer evidente que la comunicación al final es un acto que intenta conectarnos con nuestro entorno. Cómo nos sintamos también se transmitirá en el mensaje. Por lo tanto estar bien con uno mismo es un buen primer paso para comunicarnos mejor, desde una posición constructiva.

Si te queda cualquier duda sobre los mensajes yo o la comunicación en general puedes hacerla en los comentarios. Si está pensando en recibir ayuda profesional para comunicarte mejor puedes contactar conmigo aquí.

Bibliografía

  1. Matás Castillo, Mercedes. (2017) El universo del lenguaje en la mediación. Cerebro para hablar, corazón para escuchar. España: Editorial Círculo Rojo.

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