Mitos de pareja

Mantener una relación de pareja durante tiempo no es tarea fácil. Uno de los motivos por los que las parejas más suelen discutir es por la diferencia de expectativas sobre lo que se espera de la relación. Estas expectativas no surgen de la nada. Tenemos que lidiar con muchos mitos de pareja que nuestra cultura puede habernos transmitido y los cuales nos dicen qué debemos esperar en una relación y qué no.

Estos mitos, que pueden ser muy sutiles en ocasiones, pueden estar causando daño sin que nos demos cuenta. Puede que estés exigiendo a tu pareja algo que ni siquiera te has planteado si realmente necesitas. Simplemente tienes esa expectativa porque la has visto en otras parejas de tu entorno. Pero resulta que si evaluamos y reformulamos esos mitos de forma más realista nuestras fricciones disminuyen o incluso desaparecen.

Vamos a ver algunos de los mitos de pareja más habituales y cómo podemos afrontarlos. La mejor forma de leer este artículo es leer los encabezados, que son mitos. Si estás de acuerdo con el encabezado lee el contenido que tiene justo abajo. Si reconoces el mito como tal y piensas que es algo básico pasa al siguiente encabezado.

Cerraremos con unas reflexiones generales que pueden interesarte leer independientemente de los mitos que hemos tratado.

Nuestra pasión se mantendrá inalterable en el tiempo

¿Por qué pensamos que algo puede ser eterno o inalterable? ¿De verdad pensamos que la pasión no fluctúa pase lo que pase? ¿Serías capaz de pensar en un factor que altera tus niveles de pasión?

La pasión, tanto sexual como afectiva, dependen de nuestro contexto. Por ejemplo, es sabido que bajo condiciones de estrés diminuye el deseo sexual. Además, como hemos visto en los artículos sobre el estrés, nuestra mente deja de atender a cosas que no sean el origen del estrés. Esto quiere decir que bajo condiciones de estrés tanto sexual como afectivamente nuestra pareja no se comportará igual en nuestra relación.

Además hay que tener en cuenta factores como la rutina. Lo novedoso suele resultarnos más llamativo que lo conocido. Conforme una relación avanza en el tiempo las emociones se van normalizando. Esto no quiere decir que la pasión haya desaparecido. Simplemente se va adaptando a nuestra experiencia y nuestras circunstancias.

Solución

Acepta que las emociones fluctúan con el tiempo y no es realista querer sentirse siempre igual. Si lo que te preocupa es la caída de la pasión en tu relación puedes probar a reactivarla con alguna de las técnicas que vimos en este artículo.

Mi pareja debe ser capaz de anticipar mis pensamientos o deseos

Imagina que entras a un bar y te sientas, sin pedir nada en la barra. Al rato te levantas y le dices al camarero: ¿Por qué no me ha traído el trozo de tortilla y las almendras que me apetecen comer? El camarero, por supuesto, se queda atónito. ¿Si no le hemos dicho nada cómo va a saber lo que queremos comer?

Persona reflexionando sobre por qué su pareja no ha adivinado que le apetecía su compañía esta tarde.

En lugar de tomar la iniciativa y expresar nuestras necesidades hemos esperado a que el otro sea quien las adivine. Cuando parece que no se ha dado cuenta de lo que necesitamos nos hemos enfadado por todo el tiempo que hemos pasado esperando para nada. Y es que es agradable que nuestros seres queridos sepan lo que nos gusta y lo que pensamos. Pero que sea algo agradable no hace que podamos volverlo una exigencia en nuestras relaciones.

Parece una metáfora tonta pero repetimos ese mismo esquema con las personas que nos rodean, no solo parejas. Lo mejor para que la gente entienda tus necesidades y sepa cómo agradarte es compartirlo. Ya lo hemos visto en varios artículos sobre comunicación y en los trucos para mejorar nuestra relación. Tenemos que expresarnos, nadie puede leernos la mente.1

Solución

Expresa los pensamientos y necesidades que consideres que son importantes para ti con tu pareja o seres queridos. Enfadarte porque no los conozcan no va a ayudar a que esa circunstancia cambie.

Si me quisiera de verdad, se esforzaría siempre por agradarme

¿Tienes todos los días la misma energía para hacer cosas? ¿Te levantas y te acuestas siempre con el mismo estado de ánimo? ¿Te parece realista esperar hacer algo absolutamente siempre que lo necesitas?

Que nuestra pareja nos dedique tiempo y nos haga felices es algo que todo el mundo agradece. El problema es pensar que va a poder hacerlo «siempre«. Al igual que tú tu pareja tiene una capacidad de tiempo y energía limitados. Aunque seas una persona importante en la vida de tu pareja en ocasiones tendrá obligaciones que atender. No vas a poder ser su prioridad número uno siempre.

Es más, podríamos reflexionar sobre por qué tenemos la necesidad de ser la cosa más importante en la vida de alguien. Casi parece que este mito encierre la idea de que si no somos «lo más importante» es como decir que no somos importantes. Pero volvamos al foco del mito.

Para desmentirlo correctamente tenemos que fijarnos en si lo que consideramos un problema es algo puntual o prolongado en el tiempo. Si pensamos que han pasado varios meses sin sentir que nuestra pareja nos agrada seguramente toque trabajar por la relación. Pero si es algo puntual debemos reflexionar sobre si estamos magnificando una conducta que puede deberse a factores contextuales.

Solución

Acepta que tu pareja no podrá agradarte siempre. Piensa en cómo puedes compensar esas necesidades por ti mismo o con la ayuda de otras personas. Puede que tus amigos tengan la capacidad de satisfacer esas necesidades, por ejemplo. Nuestra pareja no tiene por qué cargar con el peso de ser nuestra única fuente de disfrute. Tampoco nosotros merecemos ese tipo de dependencia emocional.

Mi pareja nunca ha de herir mis sentimientos o enfadarse conmigo

¿Tú nunca te enfadas? ¿Nunca has sentido que tus emociones podían interferir en tu juicio? ¿Crees que tu pareja tiene verdadero interés en herirte?

En este mito lo más importante es fijarnos en el «nunca«. Cualquier relación que dure en el tiempo se expone a tener conflictos de intereses. En algunas ocasiones uno de los miembros de la relación puede tener un mal día o no darse cuenta de lo que está haciendo por ignorancia.

Por eso lidiar con algunos enfados puntuales o daño sentimental puede formar parte de una relación sana y no ir a mayores. Pero en ocasiones, sobre todo si ese daño es reciente, podemos caer en la idea de que si nuestra pareja nos hace el más mínimo daño es porque no nos quiere.

Este mito es algo más delicado porque lo importante es ver dónde ponemos la línea que separa algo puntual de algo rutinario. Si sentimos que estos sentimientos negativos se prolongan mucho en el tiempo (meses) y no somos capaces de resolverlos puede ser interesante plantearnos asistir a terapia de pareja.

Solución

Aceptar que las personas podemos cometer errores a la hora de comunicarnos y expresarnos. Trabajando por mejorar nuestras habilidades de comunicación e inteligencia emocional podemos reducir el número de veces que suceda. Pero por muy expertos comunicadores que seamos siempre podemos tener un mal día o un comentario desacertado.

Las discusiones en la pareja son una mala señal

¿Alguna vez has discutido con un familiar al que quieres? ¿Has sacado cosas útiles de alguna discusión en el pasado? ¿Crees que alguna pareja modélica de tu entorno no discute nunca?

Las investigaciones sobre parejas muestran que hasta las parejas más duraderas discuten. No parece que discutir sea un precipitante de la separación. Lo que sí que predice el deterioro de una relación son las discusiones que no llevan a soluciones o que se desarrollan con un tono desagradable.2

En español la propia palabra «discusión» va cargada de emociones desagradables. Pero no tenemos por qué ver las discusiones como algo malo. Simplemente son la forma en la que comunicamos algunos de nuestros conflictos de pareja, en los que estamos más polarizados. Pero son una herramienta para el cambio.

Si crees que lo importante es ganar una discusión ya la has perdido.

En el momento de discutir tenemos que usar unos estilos comunicativos correctos. Tenemos que evitar insultar, menospreciar, manipular, amenazar, reprochar, etc. Lo que importa es centrarnos en expresar lo que sentimos y buscar las mejores soluciones con nuestra pareja.

Solución

Concentrémonos en hacer las discusiones constructivas y aceptemos que forman parte de un proceso de negociación natural en la pareja. Si sentimos que las discusiones se nos van de las manos podemos pedir ayuda a un mediador o psicólogo. Si el problema no es tan grave podemos estructurar las ideas de las que queremos hablar antes de la conversación y luego ceñirnos a ellas. O bien escribir una carta expresando lo que sentimos y dársela a nuestra pareja para que luego nos responda por escrito.

Mi pareja será siempre abierta, directa y honesta conmigo

¿Se te ocurre algo que sea cierto pero que te duela escuchar? ¿Sientes que la privacidad no aporta absolutamente nada positivo a tu vida? ¿Crees que si algo es cierto te da derecho a decírselo a todo el mundo?

Si bien la honestidad es una cualidad que podemos ver como positiva eso no significa que haya que compartirlo todo. Algunos de nuestro pensamientos o sentimientos pueden estar mejor dentro de nuestras mentes que fuera. No hay que usar la excusa de la honestidad para decir cosas que ofendan o dañen a nuestra pareja.5

Aún así, este mito puede estar motivado por ciertas emociones. Puede que sintamos inseguridad o desconfianza en nuestra relación y lo queramos compensar con comunicación. Si bien esto es una estrategia emocional que a priori es sana tampoco hay que pasarse. La confianza mutua es una variable muy importante en nuestras relaciones. Pero ten en cuenta que esperar un exceso de honestidad también puede transmitir mucha presión a tu relación de pareja.

Solución

Por la parte que a ti te toca expresa lo que necesites con tu pareja. Confirma que lo que vas a decir sea algo constructivo y no una crítica gratuita. También pregunta sin miedo y en un entorno seguro lo que necesites saber. Pero respeta la autonomía de tu pareja para decidir si es el momento o no de compartir lo que siente y piensa.

Amar significa querer estar siempre juntos

Imagina un plato que te guste mucho, por ejemplo una tarta. Ahora imagina que te doy tarta para desayunar, para almorzar, para comer, para merendar, para cenar… ¿Crees que seguirías disfrutando de la misma manera? Hasta las cosas que nos gustan se disfrutan más dentro de un contexto variado.

Además hay personas que necesitan estar tiempo a solas para procesar sus emociones y satisfacer algunas de sus necesidades. Por ejemplo, igual me apetece estar un rato solo leyendo en la biblioteca sin tener que estar pensado en nada ni nadie más. Eso no quiere decir que deje de querer a mi pareja. Solamente necesito un poco de tiempo para mí mismo.4

Puede darse el caso de que tengas un estilo relacional dependiente y necesites de la compañía de tu pareja todo el tiempo para estar a gusto. Pero esto puede acabar agobiando a la otra persona hasta el punto de querer alejarse de ti y forzar la separación. Por eso ten en cuenta cuáles son tus emociones en este proceso antes de hacer nada.

Solución

Aceptar que dejar espacio para la intimidad a los demás puede ser enriquecedor. Tanto para nuestra pareja como para nosotros mismos. Reflexiona sobre tu relación con la soledad y si puede estar interfiriendo en tu relación de pareja.

Reflexiones generales

Al final lo importante de este artículo es darnos cuenta de que dentro de nuestra cabeza tenemos ideas que pueden hacernos infelices. Ideas que nos dificultan nuestras relaciones de pareja pero que no nos aportan nada a cambio. No nos trae felicidad tener estas ideas. Aquí nos hemos centrado en algunas de las más típicas. Pero lo importante es quedarnos con una actitud crítica hacia nuestras ideas preconcebidas sobre cómo debe ser una relación.

Crea tu propia relación, a tu gusto y desde tus necesidades y las de tu pareja (o parejas). Negocia desde el respeto y exprésate, no bases tu relación en lo que tu cultura te ha dicho que debe ser. Si notas que alguna idea se te atasca coméntala con amigos, tu pareja, tu psicólogo o busca fuentes bibliográficas. Pero no permitas que una idea destruya tu realidad.

Si te queda cualquier duda sobre mitos de los que hayamos hablado o de algún otro puedes dejarla en los comentarios. Y si estás pensando en recibir terapia de pareja puedes contactar conmigo aquí.

Bibliografía

  1. Hall, Janet. (2012) Soluciones para una vida sexual sana. Maneras sencillas de abordar y resolver los problemas sexuales cotidianos. Bilbao, España: Editorial Desclée de Brouwer.
  2. Labrador, F.J. (2015). Intervención psicológica en terapia de pareja: Evaluación y tratamiento. Madrid, España: Pirámide.
  3. Matás Castillo, Mercedes. (2017) El universo del lenguaje en la mediación. Cerebro para hablar, corazón para escuchar. España: Editorial Círculo Rojo.
  4. Pérez Cortés, Juan Carlos. (2020) Anarquía relacional. La revolución desde los vínculos. Madrid, España: Editorial La Oveja Roja.
  5. Taormino, Tristan. (2015) Opening up. Una guía para crear y mantener relaciones abiertas. España: Editorial Melusina.

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