¿Qué es la dependencia emocional?
Podemos definir como dependencia emocional una relación entre personas en la que una de las dos realiza acciones o se comporta de forma que le resulta desagradable con tal de mantener su relación con la otra. La persona dependiente suele priorizar el recibir afecto y validación en detrimento de su bienestar e independencia personal.1
Vamos con un ejemplo. Supongamos que tenemos una pareja formada por José y Adelaida. José está cansado de que Adelaida le trate sin respeto, con constantes insultos y maltrato psicológico. Cuando José comparte estas quejas con sus conocidos le suelen recomendar que se separe de Adelaida. Pero entonces él entra en pánico, no imagina la vida sin Adelaida. No porque esté enamorado de ella sino porque le tiene un profundo miedo a la idea de verse solo, de tener que tomar las riendas de su vida. En el fondo Adelaida le ofrece a José una zona de confort donde se siente seguro. José prefiere pagar el coste emocional de la relación que arriesgarse a separarse.
En un sentido más general podríamos considerar en este concepto tanto relaciones de pareja o amistad como familiares o laborales. Siempre que una de las partes sienta que está ahí por miedo a la soledad o motivaciones similares en lugar de por disfrutar de los beneficios que le aporta esa relación. Y ojo, porque puede darse el caso de que ambas personas se encuentren en la misma situación. Estaríamos ante una situación de interdependencia. Porque una personas dependa de la otra no quiere decir que esta segunda persona se vuelva automáticamente manipuladora ni nada similar. Puede ser perfectamente recíproco.
¿Es la dependencia emocional sana?
Pero ¿cuándo hablamos de una dependencia normal y cuándo empieza a ser un problema ? El ser humano es un animal que depende de sus semejantes. Hemos evolucionado apoyándonos en nuestros iguales a la hora de protegernos, asearnos, conseguir alimentos, cazar, etc. Piensa en algo tan habitual como que alguien se rompa un hueso. Si no hubiese nadie para ayudarte un hueso roto podría suponer un grave riesgo para tu supervivencia. Pero en la vida en sociedad tus familiares o amigos puedes ayudarte a sobrevivir mientras tu hueso sana. Esto sería un beneficio completamente instrumental o primario.
Además de esta parte instrumental que nos reporta beneficios prácticos de la dependencia hay otra parte más emocional o secundaria. Puede que con el paso del tiempo los seres humanos que tenían más emociones que les impulsaban a rodearse de otras personas sobreviviesen más que los que eran totalmente solitarios. Estos seres humanos más gregarios gozarían de las ventajas de tener personas a su alrededor a la hora de enfrentarse a las presiones del medio.3 Con el tiempo las personas más gregarias sobrevivirían y se reproducirían más que el resto, pasando así los genes que provocan sentimientos de querer buscar compañía a las siguientes generaciones.
Así que tenemos tanto motivos más primarios o instrumentales para depender de otras personas como motivos más secundarios o emocionales para querer buscar compañía. Por eso tampoco es realista que pensemos en una situación personal en la que no dependemos en absoluto de otras personas. Tenemos que aceptar que dependeremos pero eso no implica que hagamos cualquier cosa por mantener nuestras relaciones.
¿Qué genera una relación dependiente?
Puede haber varios aprendizajes en las personas que les hacen desarrollar relaciones de dependencia. Por norma general desde edades tempranas se pueden observar señales en su aprendizaje. Vamos a destacar los motivos que más se escuchan en consulta:

El miedo a la soledad parece una de las explicaciones más obvias para este tipo de relaciones. Si soy una persona que necesita sentirse acompañada todo el tiempo porque si no lo hago me siento mal buscaré relacionarme de formas que maximicen el tiempo que estoy con los demás. En ocasiones puede que llegue a tolerar conductas que no son agradables solo para que la persona con la que estoy siga conmigo.
El miedo al fracaso es quizá una explicación menos intuitiva de por qué alguien puede depender tanto de otra persona. Resulta que muchas de las personas que mantienen relaciones de dependencia lo que buscan es tener a alguien de referencia para resolver sus problemas del día a día. Es un tipo de relación en la que cada vez que una situación genere estrés o ansiedad se acude a la persona de referencia para que resuelva el problema.1
Hay que tener en cuenta que el inicio de estos aprendizajes puede ser muy temprano. Puede que incluso a partir del año y medio de vida la persona se haya acostumbrado a recibir ayuda cada vez que no puede resolver un problema simple. Si justamente tiene un cuidador que tiende a protegerle más de lo normal el riesgo de desarrollar dependencia emocional cuando crezca es mayor.5
Además de estos factores de riesgo parece que hay factores culturales, como el sexo de la persona. En concreto las mujeres, por su rol cultural más típicamente dependiente, tendrían más riesgo de desarrollar dependencia emocional.5 También hay que señalar que según algunas investigaciones podría haber un factor genético que predisponga a la persona a padecer este trastorno. Concretamente las personas que desde el nacimiento tienen un carácter más sumiso.6
Trastorno de personalidad dependiente
En algunos casos esta dependencia puede volverse especialmente problemática. Algunas personas han tenido un desarrollo en el que la forma de gestionar su miedo al fracaso ha sido dejar que otras personas tomen las decisiones en su lugar. Por este motivo no expresan su desacuerdo con normalidad, por miedo a lo que pueda sentir la persona de la que dependen, llegando a normalizar hacer cosas que les desagrada. Si las personas en las que se apoyan desaparecen, por ejemplo en una ruptura de pareja, no tardan en encontrar a una nueva persona que las sustituya. Tienen muy poca tolerancia a la soledad y suelen fantasear con que la gente les abandona o desaparecen de sus vidas.1
Ojo, porque cuando se entrevista a personas con estos rasgos de personalidad parecen totalmente adaptadas y normales. Si les preguntas sobre sus vínculos es normal que no perciban la asimetría de su trato. Pero se puede detectar unas relaciones en las que las transacciones (lo que la persona da y recibe a cambio) están totalmente desproporcionadas. Hay que tener especial cuidado a la hora de evaluar a personas en situaciones objetivas de dependencia, como con una discapacidad física, donde la línea de lo problemático se vuelve mucho más sutil.
Hay factores que predisponen a que tengamos estos rasgos de personalidad como adultos. Si cuando éramos pequeños, por ejemplo, teníamos ansiedad a la separación. Algunos de los comportamientos típicos de estos niños es tener un apego excesivo por las figuras de crianza (padre, madre, cuidador principal, etc.). Suelen sufrir mucho si tienen que estar lejos de estas figuras y fantasean con que pueda pasarles algo malo y les separe. 2
Se da además un círculo vicioso en estas personas. Como no se exponen a tomar personalmente sus decisiones no llegan a desarrollar su tolerancia al fracaso como el resto de personas. Así, cuando tienen que tomar una decisón recurren a los demás. De esta forma se genera una sensación de incompetencia para decidir adecuadamente. Por lo que acaban reforzándose a sí mismos en la narrativa de que «mejor pedir ayuda a los demás», ya que tomarán decisiones más acertadas. Como vemos en este mecanismo el miedo al fracaso es uno de los principales mantenedores de la conducta.

¿Cómo tratamos la dependencia emocional?
Pues, como siempre, lo primero que tenemos que hacer es evaluar correctamente el origen de nuestra conducta. ¿Por qué estamos manteniendo relaciones de dependencia con los demás? Podemos usar la información del artículo para reflexionar al respecto pero lo mejor siempre será asistir a un psicólogo.
Cuando tengamos claro el origen tenemos que trazar un plan de acción. Hay que decir que todavía no hay un fuerte consenso sobre cómo debería tratarse la dependencia emocional. De todas formas parece que la terapia cognitivo conductual puede mejorar la calidad de vida de estas personas.5 A continuación dejamos un ejemplo de cómo podría ser una intervención. Supongamos que somos el tipo de persona que por miedo a responsabilizarnos de nuestro errores buscamos apoyo en los demás. Podríamos trabajar los siguientes puntos:
- Reducción de las expectativas. Si tenemos una personalidad muy exigente a la hora de realizar una tarea debemos reducir estas expectativas. Ya que conforme más nos exijamos más ansiedad nos generará tomar una decisión. Si normalizamos el fracaso como parte de la vida nos costará menos decidir.
- Mejora de la autoestima. La forma en la que vemos nuestro desempeño también es importante. Es posible que las personas dependientes no se autovaliden cuando hacen algo bien. Ensaya el decirte cosas positivas cuando hagas una tarea de forma correcta. Así mejorará poco a poco tu sensación de competencia en la tarea y te sentirás un poco más independiente.
- Exposición progresiva a la toma de decisiones. Tenemos que ir exponiéndonos primero a decisiones que no tengan mucho impacto en nuestra vida pero que nos generen algo de ansiedad. Y poco a poco aumentaremos la relevancia de esas decisiones, conforme vayamos acostumbrándonos a sobrellevar nuestras decisiones. Si no tenemos el hábito de decidir y pasamos a tomar decisiones muy relevantes de golpe puede que nos sobrepasen las circunstancias.
- Reestructuración cognitiva. Debemos rastrear la presencia de posibles ideas irracionales relacionadas con la soledad o el fracaso (expectativas catastróficas, miedos irracionales, situaciones ansiosas, etc). En la medida de lo posible tenemos que relativizar estas expectativas y cambiarlas por ideas más funcionales, que no nos frenen tanto.
- Exposición progresiva a la soledad. Tenemos que empezar por exponernos a situaciones en las que estemos a solas y no nos genere ansiedad y poco a poco ir pasando a situaciones que nos generan más ansiedad. Al igual que en el punto anterior, sobre la toma de decisiones, no debemos exponernos en exceso al principio por si la situación nos supera.
También quiero compartir que existe un nuevo tratamiento dentro de la terapia humanista llamada Terapia Orientada a la Clarificación (COP por sus siglas en inglés) que se centra en dar herramientas a estas personas para que puedan tomar decisiones que parece bastante prometedora. 4 Todavía requiere de más investigación a mi juicio, por eso no la voy a desarrollar más en este artículo. Pero la menciono por si alguien quiere indagar más.
Si te queda cualquier duda relacionada con estos temas puedes dejarla en los comentarios. Si tienes interés en empezar terapia psicológica porque te preocupa alguna de tus relaciones personales puedes contactar conmigo aquí.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Quinta edición. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
- Ezpetela, Lourdes; Toro, Josep (2015). Psicopatología del desarrollo. Madrid, España: Ediciones Pirámide.
- Fajardo, Sebastian; Hofstede, Gert Jan; de Vries, Martijn; Kramer, Mark and Bernal, Andrés (2020) Gregarious Behavior, Human Colonization and Social Differentiation: An Agent-Based Model. Journal of Artificial Societies and Social Simulation 23 (4) 11 doi: 10.18564/jasss.4433
- Giorgio E. Maccaferri, Daniela Dunker-Scheuner, Yves De Roten, Jean-Nicolas Despland, Rainer Sachse & Ueli Kramer (2020) Psychotherapy of Dependent Personality Disorder: The Relationship of Patient–Therapist Interactions to Outcome, Psychiatry, 83:2, 179-194, DOI: 10.1080/00332747.2019.1675376
- Liang, Wei (2022) How Does Dependent Personality Disorder Form, Develop and Affect Human Life? In 2022 8th International Conference on Humanities and Social Science Research (ICHSSR 2022) (pp. 1756-1760). Atlantis Press. https://doi.org/10.2991/assehr.k.220504.318
- Liu, T. (2023). Addressing the Overprotected Past of Dependent Personality Disorder. Journal of Education, Humanities and Social Sciences, 8, 198–203. https://doi.org/10.54097/ehss.v8i.4249

