Mitos sobre el alcohol 2

¿El vino forma parte de una dieta sana?

Este es uno de los mitos sobre el alcohol que más veo difundido por los medios. El vino NO forma parte de una dieta sana. Este mito está tan extendido que hasta el presidente de la Sociedad Española de Cardiología, Julián Pérez-Villacastín, ha cometido la desfachatez de decir en una entrevista del periódico ABC que <No hay nada mejor que una copa de vino con la comida>.9

Curiosamente, en la misma web que Villacastín preside encontramos artículos que señalan las bebidas alcohólicas como fuentes de diversas enfermedades cardiovasculares, como por ejemplo el aumento de la presión arterial.8 Sin ir más lejos tienen una entrada en la que recomiendan que la cantidad de copas de vino que debemos beber al día es… ¡Cero!5

¿Pero cómo es posible que algunos médicos sigan defendiendo que el consumo de alcohol en bajas cantidades no afecta negativamente a nuestra salud mientras otros dicen que sí? ¿Cómo es posible que se dé tal incoherencia entre profesionales que trabajan juntos?

En el anterior artículo sobre mitos del alcohol ya nos quedó claro que el alcohol es muy perjudicial para nuestra salud y el mecanismo que explica por qué. ¿De dónde viene este mito entonces?

El origen del mito

En la década de los 80 la Organización Mundial de la Salud inicia el llamado «MONICA project» con el fin de estudiar las muertes por problemas cardiovasculares, una de las principales causas de muerte del mundo en población adulta. Este proyecto reúne datos de varios paises relativos a su consumo de tabaco, alcohol, dieta y riesgo cardiovascular.11

En 1989 se publica en The Lancet, una revista científica, una interpretación de algunos de los datos recogidos en el MONICA project. En ellos se encuentran una correlación positiva entre comer grasas saturadas y sufrir problemas cardiovasculares.10

De entre los países estudiados destaca que Francia tiene un elevado consumo de grasas saturadas pero una baja tasa de mortalidad por problemas cardiovasculares respecto de los países que la rodean. Este fenómeno se llamó la paradoja francesa. El artículo de The Lancet puso de moda la expresión. Ha sido citado por otros 478 artículos científicos a día de hoy. Eso sin contar las citas periodísticas. Vamos, que ha tenido bastante repercusión mediática.4

En el MONICA project los investigadores justifican que estos datos pueden deberse a la dieta mediterránea francesa. Señalan que habría diferencias con otros países ya que los franceses consumen más cantidad de: pan, vegetales, frutas, mantequilla, queso, grasas vegetales y vino.11

La dieta mediterránea está asociada a un menor riesgo de problemas cardiovasculares.

Pero el artículo de The Lancet ignora esas otras variables y justifica que la causa de ese bajo índice de mortalidad es el alto consumo de vino de los franceses. ¿Por qué los investigadores decidieron hacer este salto explicativo y dejar de lado el resto de alimentos? ¿No deberían haber valorado la influencia de la dieta francesa en su conjunto?10

Además en el propio MONICA project advierten que los datos sobre mortalidad recogidos en Francia pueden ser poco fiables ya que no siempre se registran las muertes de la misma forma.11 Esto podría haber generado unos datos sesgados. Pero, casualmente, el artículo de The Lancet olvida comentar este importante detalle.10

Resumiendo, puede que la paradoja francesa no se deba al consumo de vino sino que sea simplemente un efecto fruto de una mala recogida de datos y su sesgada interpretación. También podríamos criticar que el estudio original no tiene en cuenta marcadores genéticos que podrían explicar perfectamente esas diferencias, pero en aquella época no era tan habitual como hoy día recopilar ese tipo de información.

Pero aquí el tema es que se ha intentado forzar una visión que justifique que beber vino es bueno. Y los medios de comunicación han corrido a decir que así es. Cuando en el artículo de The Lancet no se estudia con detenimiento el rol del consumo de vegetales, pan, queso o frutas sobre la dieta de los franceses. Solo se atiende a los datos que se quieren oír.

La secuela del mito

Pero este mito no termina aquí. Motivados por las conclusiones obtenidas en el artículo de The Lancet otros investigadores se pusieron a buscar posibles justificaciones de que el vino era bueno para la salud.

Resulta que a principios del siglo XX se había descubierto una molécula llamada resveratrol. Originalmente este compuesto se extrajo de una planta, la Veratrum grandiflorum, que nada tenía que ver con el vino. Pronto las investigaciones sobre está molécula revelaron que es un potente antioxidante, antiinflamatorio, anticancerígeno y que ayuda a retrasar el envejecimiento celular, entre otras propiedades positivas para nuestra salud.7

Veratrum grandiflorum ajena a los dramas que ha causado.

Años después se descubrió que el vino contenía resveratrol, sobre todo el vino tinto. Imaginad la alegría de las compañías de vino al enterarse. No tardaron en darle publicidad a estos resultados científicos y en asociar los efectos del resveratrol al vino. Y así, a lo largo siglo XX y XXI hemos acabado creyendo que el vino es bueno para nuestra salud gracias a la difusión de estos hallazgos.7

Pero olvidaron otro importante detalle. El vino contiene resveratrol, de acuerdo. ¿Pero cuánto vino hay que beber para alcanzar los niveles de resveratrol necesarios para que afecte positivamente a nuestra salud? Pues incluso en las mejores predicciones habría que tomar al menos unos 500 litros de vino al día. Un litro de vino apenas tiene unos pocos miligramos de resveratrol y habría que llegar cantidades cercanas a un gramo.12

Pero da igual. En el imaginario colectivo ha calado la idea de que tomando vino recibimos enormes beneficios por su contenido en resveratrol aunque esto sea falso.

¿Puedo conseguir resveratrol por la dieta?

Nos queda claro entonces que lo de que una copa de vino al día mejora nuestra salud no tiene base científica. Pero las evidencias avalan la idea de que el resveratrol es un antioxidante que ayuda a regular la tensión arterial, entre otros beneficios. ¿Podemos conseguir resveratrol de alguna otra fuente que no sea perjudicial para nuestra salud?

Muchos alimentos contiene este compuesto. La uva, sobre todo la roja, tiene en su piel resveratrol. Algunos frutos secos como las nueces o los cacahuetes. Y los arándanos, la piel del tomate o el chocolate. De todas formas las cantidades que hay que tomar de estos alimentos para recibir los beneficios del resveratrol son enormes. Puede que lo más sensato sea tomarlo en forma de suplementos si es que se tiene esa necesidad.12

Pero lo que no tiene sentido ninguno es tomar vino con alcohol solo para obtener resveratrol. Aún así las investigaciones señalan que el vino sin alcohol puede que sea beneficioso para la salud.

El vino puede compartir componentes tanto positivos como dañinos para nuestra salud con otros alimentos.

¿El vino sin alcohol sí es bueno?

En una investigación se comparó el efecto de tres bebidas sobre la presión arterial de tres grupos de personas. Al primer grupo se le administró ginebra, al segundo vino (con alcohol) y al tercero vino sin alcohol.3

El grupo que tomó ginebra no notó mejorías en la presión arterial. El que tomó vino con alcohol tampoco experimentó mejoras significativas. Pero el grupo que tomó vino sin alcohol sí que notó mejorías en la presión arterial, aunque muy leves. Esto puede indicar que el vino tiene algunos componentes que mejoran la presión arterial ligeramente. Pero cuando se consumen con alcohol estos componentes no tienen ese efecto sobre la tensión.3

Conclusiones

Si quieres consumir vino por sus efectos positivos sobre la tensión arterial consume un vino sin alcohol. En caso contrario los efectos negativos del alcohol no merecen la pena. Si lo que quieres es consumir vino con alcohol por fines recreativos adelante, es posible que sea mejor que tomar otras bebidas alcohólicas (con concentraciones de alcohol similares).

En el caso de que pienses que puedes tener problemas con el consumo de alcohol o si tras leer el artículo te surge cualquier duda relacionada puedes preguntar en los comentarios. Si estás pensando en pedir ayuda profesional al respecto puedes contactar con nosotros aquí para asistir a terapia psicológica.

Bibliografía

  1. Bianchini, F; Vainio, H. (2003). Wine and resveratrol: mechanisms of cancer prevention? European Journal of Cancer Prevention. 12:417–425.
  2. Carlson, Neil R. (2010). Fisiología de la conducta, octava edición. Madrid, España: Pearson Educación S.A.
  3. Chiva-Blanch, Gemma; Urpi-Sarda, Mireia; Ros, Emilio; Arranz, Sara; Valderas-Martínez, Palmira; Casas, Rosa; Sacanella, Emilio; Llorach, Rafael; Lamuela-Raventos, Rosa M.; Andres-Lacueva, Cristina y Estruch, Ramon. (2012). Dealcoholized Red Wine Decreases Systolic and Diastolic Blood Pressure and Increases Plasma Nitric Oxide. Circulation Research. September 28, 2012, Vol 111, Issue 8.
  4. Cited In for PMID: 1351198. www.pubmed.ncbi.nlm.nih.gov. Recuperado el 05/05/2022. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?linkname=pubmed_pubmed_citedin&from_uid=1351198
  5. El impacto del consumo del alcohol en la salud cardiovascular: Mitos y medidas. www.fundaciondelcorazon.com. Recuperado el 05/05/2022. https://fundaciondelcorazon.com/prensa/actualidad/3797-el-impacto-del-consumo-del-alcohol-en-la-salud-cardiovascular-mitos-y-medidas.html
  6. Lorenzo, Pedro; Ladero, José María; Leza, Juan Carlos; Lizasoain, Ignacio. (2009). Drogodependecias. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana S.A.
  7. Pezzuto, JM. (2019). Resveratrol: Twenty Years of Growth, Development and Controversy. Biomol Ther (Seoul). Jan 1;27(1):1-14.
  8. ¿Qué efectos tiene el consumo de alcohol sobre la hipertensión arterial? www.fundaciondelcorazon.com. Recuperado el 05/05/2022. https://fundaciondelcorazon.com/dudas/cardiologia/1980-ique-efectos-tiene-el-consumo-de-alcohol-sobre-la-hipertension-arterial-hta-diego-mexico.html
  9. Ramírez de Castro, Nuria. (02/05/2022). El presidente de los cardiólogos españoles: «No hay nada mejor que una copa de vino con la comida». Periódico: ABC.
  10. Renaud S, de Lorgeril M. (1992). Wine, alcohol, platelets, and the French paradox for coronary heart disease. The Lancet. 339:1523-6.
  11. Tunstall-Pedoe, Hugh; Kuulasmaa, Kari; Tolonen, Hanna; Davidson, Moira; Mendis, Shanthi. et al. (‎2003)‎. MONICA monograph and multimedia sourcebook: world’s largest study of heart disease, stroke, risk factors, and population trends 1979-2002. edited by Hugh Tunstall-Pedoe; prepared by Hugh Tunstall-Pedoe … [‎et al.]‎ World Health Organization.
  12. Weiskirchen, Sabine; Weiskirchen, Ralf. (2016). Resveratrol: How Much Wine Do You Have to Drink to Stay Healthy?. Advances in Nutrition, Volume 7, Issue 4, July 2016, Pages 706–718,

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