¿Qué son los sueños?

Muchas personas se preguntan qué son los sueños, por qué están ahí y si pueden señalar algo sobre los eventos que suceden en nuestras vidas. Personalmente siempre he tenido la duda de por qué vemos concretamente esas imágenes mientras dormimos en lugar de otras. Siempre he querido saber si podíamos aprender algo de nuestros propios sueños. Resulta que en los últimos años la psicología ha conseguido avances muy significativos en estas cuestiones. Aquí resumimos algunos de los más importantes.

Primeros pasos: viendo los sueños

Cada persona tiene una mente única y esto dificulta que podamos hacer generalizaciones que nos explique cómo funciona el cerebro de cada cual. Además, hacer experimentos en el laboratorio con gente durmiendo para monitorizar sus sueños tampoco es fácil. La gente se despierta a mitad del experimento porque se siente incómoda, el experimentador tiene que trabajar de noche, etc. Aún así han podido realizarse algunos experimentos interesantes que nos explican lo que sucede en el cerebro mientras soñamos.

En un experimento se escaneó el cerebro de varias personas mientras estaban despiertas. Se les mostraban imágenes de objetos y lugares mientras se observaba qué neuronas de su cerebro se iluminaban en el escáner (IRM). Por ejemplo, yo te muestro una fotografía de un perro y observo qué neuronas de tu cerebro se activan (Imagen 1.1). Así se obtuvo un mapa cerebral de cada persona que realizó el experimento. Luego, usando esos mapas, se grababa a la gente mientras dormía y se observaba qué neuronas se iluminaban y se intentaba deducir qué es lo que estaban soñando (Imagen 1.2).1

Imagen 1. Experimento realizado para predecir lo que sueña una persona.

Además de las pruebas de escáner cerebral a los sujetos de los experimentos se les despertaba para que dijesen rápidamente qué estaban soñando (Imagen 1.3). Resulta que los relatos que narraban coincidían con las neuronas que se habían iluminado mientras dormían y que contenían esas mismas ideas, según les indicaban los mapas mentales que habían realizado previamente. En el ejemplo anterior sería capaz de ver como las neuronas que contienen el concepto de «perro» en tu cerebro se activaban mientras soñabas.1

Esto quiere decir que ya somos capaces de predecir aproximadamente lo que una persona está soñando de forma experimental. Pero eso sí, para poder hacerlo tenemos que estudiar antes su cerebro concreto.

¿Qué ha implicado todo esto?

Desde que hemos sido capaces de deducir lo que una persona está soñando se han diseñado experimentos más avanzados con la intención de descifrar para qué nos sirve soñar. Gracias a esto pudimos descubrir que la amígdala cerebral, que es la parte donde se procesas las emociones, se activaba mientras soñamos junto con otras áreas relacionadas con la memoria.2

Usando estas pistas se realizó otro experimento en el que se formaron dos grupos de personas, a las cuales se les enseñaban unas imágenes que les evocaban emociones desagradables. Por ejemplo, si te muestro un animal muerto lo más probable es que te produzca repulsión (Imagen 2.1). Pues el experimento consistía en que a uno de los dos grupos se le permitió dormir y al otro no. Pasadas ocho horas, ya fuesen con o sin dormir, se les enseñaban de nuevo las imágenes a ambos grupos.2

Imagen 2. Experimento realizado para comprender el procesamiento emocional.

Resultó que el grupo que había podido dormir mostró mucha menos respuesta emocional hacia las imágenes desagradables que el grupo que no había dormido (Imagen 2.3). Y es que resulta que el escáner cerebral de las personas que sí durmieron mostraban que mientras soñaban estaban activando las mismas áreas cerebrales que contenían esas imágenes desagradables (Imagen 2.2). En el ejemplo anterior si te enseño de nuevo la imagen del animal muerto ahora no te resulta tan repulsiva si has dormido. Pero si no has dormido nada te resulta prácticamente igual de desagradable.2

De todo esto podemos deducir que mientras soñamos estamos procesando las experiencias vitales que han tenido carga emocional durante el día.

Y la guinda del pastel…

Todo esto se junta con otro dato de la naturaleza de nuestros cerebros y del proceso de dormir. Cuando estamos soñando nuestro cerebro no libera noradrenalina. La noradrenalina es una hormona que nos ayuda a sentir ansiedad. Por lo tanto, esto es como decir que mientras soñamos es muy complicado experimentar ansiedad como cuando estamos despiertos (salvo que padezcamos alguna patología asociada).2

Si juntamos este hecho con los indicios de los experimentos anteriores surge una nueva teoría sobre la utilidad y función del sueño. Es muy posible que mientras soñamos el cerebro desactive la respuesta de ansiedad para así poder procesar, sin sufrir, toda la información que durante el día nos ha sido emocionalmente desagradable.

Esta teoría explicaría por qué cuando dormimos bien nos levantamos con una visión muy diferente de nuestros problemas, ya que el sueño nos habría ayudado a procesarlos emocionalmente y a almacenarlos en la memoria a largo plazo sin que nos resultasen molestos de recordar.

Así que ya lo estáis viendo. Todas estas investigaciones confirman la sabiduría popular que nos dice que no hay mejor forma de ver nuestros problemas que después de un buen sueño.

Si tenéis curiosidad por cualquier tema relacionado con los sueños no dudéis en preguntar en los comentarios. Y si pensáis en ir al psicólogo por cualquier tema relacionado sabed que yo me dedico a la psicología y podéis contactar conmigo aquí.

Bibliografía

  1. T. Horikaw; M. Tamaki; Y. Miyawaki; Y. Kamitani. (2013). Neural Decoding of Visual Imagery During Sleep. Science: Vol 340, 639-642. DOI: 10.1126/science.1234330
  2. Walker, Matthew. (2018). Por qué dormimos. La nueva ciencia del sueño. Madrid, España: Capitán Swing.

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