Es posible que tengamos algún problema de sueño y no lo sepamos. Resulta que el cerebro a penas tiene formas de percibir la calidad de su descanso. Solemos guiarnos por sensaciones de relajación muscular o por la sensación de somnolencia que nos queda al despertarnos. Pero estas señales no son indicativas de la calidad de nuestro sueño.2
Esto se junta con que mientras dormimos no somos capaces de observarnos. Es por esto que la mayoría de personas no detectan sus problemas de sueño hasta que duermen acompañados por otra persona que les señala alguna anomalía que han manifestado mientras dormían, por ejemplo roncar.
En este artículo vamos a intentar daros algunas claves para detectar si estáis teniendo alguna patología asociada a vuestro sueño.
¿A qué llamamos problemas del sueño?
Con el fin de que podáis saber cuándo pedir ayuda a un profesional vamos a marcar dos criterios que deben cumplirse para que podamos hablar de un problema del sueño.1
El primero es el malestar. En general todos los problemas de sueño nos causan algún perjuicio. A veces los detectamos con mucha rapidez, como el insomnio, y otras veces tardamos años en notar sus efectos, como con las apneas. Pero podemos decir que para que haya un problema de sueño tiene que afectar a nuestra salud de alguna forma. Como muchas de esas formas son a largo plazo y, por tanto, cuando las detectamos ya es demasiado tarde este artículo os puede servir para prevenirlas.
El segundo es el temporal. En general para que hablemos de un problema de sueño tiene que durar tres meses. Aunque este número de meses es orientativo. Lo que queremos decir con esto es que si una semana tengo especialmente el estrés alto y duermo mal no quiere decir que tenga un problema de sueño, lo que tengo es una semana difícil. Por eso para hablar de un problema tiene que durar en el tiempo independientemente de lo que pasa a nuestro alrededor.
Además de estos dos criterios tenéis que fijaros en si os pasa alguno de los expuestos en el siguiente apartado.
Principales problemas asociados al sueño
- Insomnio. Consiste en que dormimos menos horas de las que necesitamos y descansamos mal como consecuencia. De forma orientativa deberíamos dormir unas ocho horas, aunque hay personas que necesitan dormir desde siete a nueve horas. Dentro de este problema puede darse que nos cueste iniciar el sueño o bien que nos cueste mantenernos dormidos toda la noche. En la mayoría de casos mejorar nuestros hábitos de higiene del sueño mejora estos síntomas.1
- Hipersomnia. Hablaríamos de problema cuando necesitamos dormir más de nueve horas todos los días. E incluso así hay personas que siguen sintiendo que necesitan dormir más horas. Es típico que se realicen varias siestas, en ocasiones involuntarias. En este caso podéis empezar por mejorar vuestra higiene del sueño, haciendo especial hincapié en ajustar vuestro ciclo circadiano a las tareas más intensas que realicéis.1
- Problemas en la respiración. Muchas personas no saben que roncar es un síntoma de que no están respirando lo suficiente mientras duermen. Puede parecer un problema menor pero en realidad es todo lo contrario. Respirar de forma insuficiente hace que mientras dormimos muchas de nuestras neuronas se queden sin oxígeno y mueran. Los ronquidos pueden ser continuados y muy bruscos, a veces con despertares repentinos. El problema es que en ocasiones la persona no emite ningún ruido pero está recibiendo menos oxígeno. En estos casos la detección es muy complicada. Como tratamiento es habitual el uso de una férula, un dispositivo que facilita que el aire pase por la boca, como tratamiento. También puede ser útil dormir de lado, ya que permite que las vías respiratorias se abran más (preferiblemente sobre el costado izquierdo del cuerpo).1
- Narcolepsia. Aquí hablaríamos de un trastorno neurológico. Esto quiere decir que la causa de este problema es más genético que en los anteriores. Consiste en que la persona es incapaz de mantenerse despierta durante unos segundos o minutos, varias veces al día. Además pueden tener pérdidas del tono muscular que les hace caerse, con los riesgos que esto conlleva. En ocasiones la causa se debe a un déficit de hipocretina y la persona puede recuperar cierta normalidad con tratamiento farmacológico. Una buena higiene del sueño es importante y echarse siestas cortas intencionadamente puede ayudar a reducir los episodios de sueño no deseados.1

- Piernas inquietas. Algunas personas sienten una inquietud en las piernas mientras duermen o están en reposo. Solo consiguen aliviar esa sensación moviendo las piernas. En ocasiones la persona se despierta en mitad de la noche para mover las piernas y cuando hay varias de estas interrupciones el descanso empeora. En la mayoría de casos es un problema de origen genético.1
- Bruxismo. Este es un problema que consiste en que mientras dormimos apretamos los dientes. Existen varios tipos en función de si frotamos los dientes entre sí o solamente apretamos. En ocasiones tiene causas médicas pero también puede ser un síntoma de ansiedad. Por este motivo puede ser útil realizar ejercicios de relajación centrados en la zona de la boca y cuello antes de irnos a dormir.1
- Terrores nocturnos o pesadillas. Una pesadilla es simplemente un sueño con un contenido desagradable, en el que es habitual que nuestra vida corra peligro en algún sentido. Si estas pesadillas se dan en las primeras horas de sueño y hacen que nos despertemos se les llama terror nocturno. En algunos casos se da un síntoma añadido muy desagradable que se llama parálisis del sueño. Este síntoma consiste en que al despertarnos no nos podemos mover y en ocasiones esa sensación de estar «atrapados en nuestro cuerpo» puede mezclarse con el contenido de la pesadilla. El jet lag, la ansiedad o cualquier desajuste de nuestros horarios puede generar estos problemas. En estos casos los síntomas pueden remitir con higiene del sueño.1
- Sonambulismo o despertares. Algunas personas realizan movimientos complejos estando dormidos, pudiendo llegar incluso a hablar. Normalmente estos episodios no se recuerdan por la persona. El sonambulismo consiste en que en las primeras horas de la noche la persona puede levantarse y caminar. En estos casos es difícil despertarlos y es recomendable prevenir que realicen conductas peligrosas contra ellos o contra terceros, (como caerse por las escaleras). Los despertares (del sueño REM) se darían en horas más tardías y en cambio es más típico que la persona diga algunas palabras y seguidamente se despierte. En ambos casos la higiene del sueño puede mejorar los síntomas.1
¿Qué hago en caso de tener alguno de estos problemas?
En general en casi todas las patologías podemos encontrar una serie de hábitos de higiene del sueño que mejorarán la calidad del mismo. Aún así este artículo solo es para que nos hagamos conscientes de los problemas de sueño más habituales. A veces necesitamos un tratamiento muy concreto que solo un profesional de la salud puede detectar.
En España lo mejor es que comentéis esto con vuestro médico de cabecera. Dependiendo de vuestro caso os derivará al neurólogo, psiquiatra, psicólogo o si tiene la opción en vuestra área de salud, os derivará a una Unidad del Sueño.
Si buscáis servicios en el área privada lo mejor es acudir a una clínica especializada en sueño. Si os interesa trabajar la parte psicológica de estos problemas o queréis mejorar vuestra higiene del sueño podéis contactar conmigo aquí.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Quinta edición. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
- Walker, Matthew. (2018). Por qué dormimos. La nueva ciencia del sueño. Madres, España: Capitán Swing.

