Somatización

Hablamos de somatización cuando aparecen síntomas que deterioran nuestra salud y la causa parece ser de origen mental. Esto quiere decir que debido a nuestra situación personal y cómo la vivimos mental y emocionalmente nuestro cuerpo puede responder con diferentes síntomas cuando se ve bajo situaciones de estrés.

En investigación se separa las somatizaciones en dos grupos, dependiendo de si los síntomas que sufre la persona son observables desde fuera por un observador, como por ejemplo una urticaria en la piel. Esto sería estrictamente una psicosomatización. Mientras que si el síntoma no se puede observar claramente y tenemos que apoyarnos en la opinión subjetiva de la persona, como por ejemplo dolor intenso, entonces hablamos de somatización.1

Esta división puede que no parezca muy importante a primera vista pero a los psicólogos nos ayuda a diferenciar estas enfermedades del trastorno facticio, donde la persona gana algo de su entorno por fingir que tiene esos síntomas y es ella misma quien los genera.1 Nosotros no vamos a hacer esta división durante el artículo y hablaremos indistintamente de ambos términos como somatización.

Ejemplo de dolor generado por la somatización
Ejecutivo que está somatizando todo el estrés que su trabajo le genera en el estómago.

¿Cuáles son los síntomas habituales?

Cada persona puede manifestar una amplia variedad de síntomas pero podemos ver cuáles suelen preguntarse en consulta para hacernos una idea de los más típicos. El DSM-5 sugiere la escala SSS-8:1

Durante los últimos 7 días, ¿cuánto le han molestado cualquiera de los siguientes problemas?NadaUn pocoAlgo BastanteMucho
Problemas estomacales o intestinales01234
Dolor de espalda01234
Dolor en brazos, piernas o articulaciones01234
Dolores de cabeza01234
Dolor en el pecho o dificultad para respirar01234
Mareos01234
Se siente cansado o que  tiene baja energía01234
Problemas para dormir01234
Puntuación
Escala de Síntomas Somáticos (SSS-8)

Sumaríamos el resultado de todas las preguntas y esto nos situaría en uno de estos 5 bloques. Categorías de gravedad:

  • 0-3  No, al mínimo
  • 4-7  Bajo
  • 8-11  Medio
  • 12-15  Alto
  • 16-32  Muy alto

Como podemos observar en la escala estos síntomas son muy generales y fáciles de confundir con enfermedades que tengan causas físicas. ¿Mi dolor de estómago es porque he comido algo en mal estado o porque tengo estrés? Por eso en ocasiones identificar que la fuente de nuestro dolor es mental es muy difícil, incluso con asesoramiento médico.

¿Cómo la mente genera enfermedades?

Hay que destacar que a día de hoy no hemos demostrado de forma causal ninguna enfermedad somática. Se han encontrado numerosas correlaciones entre síntomas y problemas mentales. Pero queda la duda de saber si primero vienen los problemas mentales y estos nos generan síntomas. O, al contrario, los síntomas generan un estado mental deteriorado. O una mezcla de ambas. Incluso podría haber factores genéticos que medien en el proceso.

Lo que parece estar claro es que al menos el estrés juega un papel importante en los problemas somáticos. Puede que la persona tenga una predisposición a sufrir un deterioro físico que es disparado por un mal momento emocional. No está claro que haya una división mente/cuerpo cuando estudiamos los procesos somáticos.

Pese a estas controversias conocemos algunas de las formas en las que el cerebro se relaciona con el organismo pero todavía es un campo «en pañales». Una de las principales vías es la que recibe el nombre de eje corticotropo. Este eje, para que nos entendamos, es un conjunto de órganos de nuestro cuerpo que se comunican entre sí. No hace falta que entendáis por completo el mecanismo químico, pero yo os lo describo por si os interesa profundizar. Si no basta con que sepas que cuando nos estresamos producimos cortisol.

Eje corticotropo.

Cuando el cerebro interpreta que hay algún agente estresante en nuestro entorno o se altera algunos de sus ritmos internos (circadianos) hace que una parte del cerebro (el hipotálamo) libere CRH (hormona liberadora de corticotropina). La CRH le dice a la hipófisis, otro parte cercana del cerebro, que debe decirle al resto del cuerpo que produzca cortisol. Así que la hipófisis libera ACTH (hormona adrenocorticotropa hipofisaria). Esta hormona llega hasta las glándulas suprarrenales, que están encima de nuestros riñones. Estás glándulas empiezan a producir y liberar cortisol, que es uno de los causantes de la sensación de estrés.3

¿Entonces el cortisol es malo?

El cortisol es una hormona que cuando está ajustada y se activa en el momento indicado es positiva para ti. Es una de las hormonas que hace el cuerpo se despierte. Básicamente las sensaciones que te sacan del sueño están en parte generadas por el cortisol.3 Además, como ya hemos hablado en otros artículos, imagina que no tuvieses nada de estrés. Ves un potencial peligro, como un lobo, y no haces nada porque tu cuerpo no produce ninguna sensación desagradable y ¡pum! el lobo te muerde.

El problema no es el cortisol. En el anterior ejemplo el cortisol puede salvarte la vida haciendo que te pongas a correr. Es la cantidad excesiva de cortisol y el momento en el que se libera. Cuando mantenemos unos niveles de cortisol elevados durante mucho tiempo es cuando empezamos a notar sus efectos negativos.

Un exceso de CRH acaba elevando el cortisol en sangre y generando la enfermedad de Cushing. Mientras que un defecto origina la enfermedad de Addison. Ambas enfermedades alteran nuestro metabolismo, musculación, tensión arterial y otros síntomas que pueden llegar a ser discapacitantes.

En cambio unos correctos niveles de cortisol ayudan a regular tu consumo de calorías, tus ritmos de sueño y vigilia además de mediar en muchos procesos genéticos normales.8

¿Y cuáles son las enfermedades somáticas típicas?

Entre las enfermedades que se han estudiado en estudios controlados destacan las siguientes como enfermedades somáticas. Como puedes ver hay una variedad enorme de enfermedades donde podría haber una relación con nuestro estado mental:6

  • Asma.
  • Diabetes.
  • Enfermedad de Graves.
  • Enfermedad de Cushing.
  • Amenorrea hipotalámica.
  • Úlcera péptica.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Trastornos funcionales gastrointestinales.
  • Infarto de miocardio.
  • Trastornos funcionales cardiovasculares.
  • Enfermedad autoinmunitaria.
  • Cáncer.
  • Enfermedad infecciosa.
  • Psoriasis.
  • Alopecia areata y urticaria.
  • Cefaleas.
  • Enfermedad cerebrovascular.
  • Muerte repentina.
Ejemplo de enfermedad somática de la piel
Muchas enfermedades de la piel se disparan por factores estresantes. Como la dermatitis atópica o psoriasis; alopecia areata; urticaria y angioedema; acné vulgar.

¿Y qué factores de riesgo los disparan?

Las investigaciones han encontrado una serie de factores que pueden regular la intensidad de nuestros síntomas somáticos:2

  • Estresores tempranos. Haber sufrido eventos estresantes de pequeño podría hacer a la persona más sensible al estrés de adulto, y por lo tanto agravar los efectos somáticos del estrés.
  • Estrés y carga alostática. Tener estrés en el presente, a su vez, agrava enfermedades de tipo endocrino, cardiovasculares, respiratorias, gastrointestinales, inmunológicos, oncológicos y dermatológicas.
  • Conductas de salud. La calidad de nuestra alimentación, la actividad física o el sueño son algunos de los factores que pueden aumentar o reducir la intensidad de la somatización.
  • Apoyo social. Tener redes sociales de apoyo parece ser otro de los factores que protege y reduce en los procesos estresantes.
  • Bienestar psicológico. Sentir que estamos creciendo personalmente, aceptar cómo somos, tener relaciones positivas, tener un propósito vital o tener control sobre nuestro ambiente mejora nuestros factores de protección frente al estrés y los síntomas somáticos.
  • Personalidad. Algunos rasgos de personalidad, como por ejemplo la personalidad tipo A, pueden ser factores de riesgo o vulnerabilidad.

Algunos de estos factores podrás controlarlos y otros no. En cualquiera de los casos si crees que tienes síntomas somáticos lo mejor será acudir a un especialista por si se puede hacer algo. Puedes consultarme en la sección de comentarios o pedir una cita en la pestaña de contacto.

¿Existen tratamientos?

Las enfermedades en las que la terapia psicológica ha mostrado ser eficaz son: asma, diabetes, cáncer, dolor crónico, síndrome de fatiga crónica, enfermedad coronaria, hipertensión, cefaleas tensionales, epilepsia, obesidad, úlcera péptica, síndrome de intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, infección por VIH y sida, artritis y en preparación para otras enfermedades médicas.6

Dependiendo de cuáles sean los estresores que más nos están perjudicando a la salud diseñaremos un plan de tratamiento específico. Si somos conscientes de que alguno de los factores de riesgo que comentamos en el párrafo anterior están siendo desatendidos podemos empezar por ahí. ¿Qué no tenemos una rutina de actividad física? La desarrollamos. ¿Qué dormimos mal? Mejoramos nuestra higiene del sueño. ¿Qué nuestro entorno laboral es muy hostil? Nos planteamos cambiar de trabajo o pedir ayuda.

Ya hemos hablado sobre cómo afrontar estresores en un artículo anterior y dependerá de si está en nuestra mano controlarlos o no y de si son externos o internos. Si en este punto sentís que no sabéis hacerlo sin ayuda podéis preguntar en los comentarios o contactar conmigo aquí.

De forma consistente el deporte parece mostrar buenos resultados a la hora de regular nuestros niveles de cortisol en sangre.5 Una curiosidad relacionada con el tema múscular es que los masajes pueden reducir los niveles de cortisol en sangre gracias a su efecto relajante.4 Así que ya tenéis una excusa científica para pedir que os den uno.

Bibliografía

  1. American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5Quinta edición. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
  2. Berrocal Montiel, C.; Fava, G. A.; y Sonino, N. (2016). Contributions of Psychosomatic Medicine to Clinical and Preventive MedicineAnnals of Psychology32(3), 828–836.
  3. Carlson, Neil R. (2010). Fisiología de la conducta, octava edición. Madrid, España: Pearson Educación S.A.
  4. Field, Tiffany; Hernández-Reif, María; Diego, Miguel; Schanberg, Saul y Kuhn, Cynthia. (2005). Cortisol decreases and serotonin and dopamine increase following massage therapyInternational Journal of Neuroscience, 115:10, 1397-1413
  5. Heaney, J. L., Carroll, D., & Phillips, A. C. (2014). Physical Activity, Life Events Stress, Cortisol, and DHEA: Preliminary Findings That Physical Activity May Buffer Against the Negative Effects of StressJournal of Aging and Physical Activity22(4), 465-473.
  6. Lobo, A. (2013). Manual de Psiquiatría General. Madrid, España: Editorial Médica Panamericana.
  7. Rosal, Milagros C.; King, Jean; Ma, Yunsheng; y Reed, George W. (2004). Stress, Social Support, and Cortisol: Inverse Associations?, Behavioral Medicine, 30:1, 11-22.
  8. McEwen, BS. (2019). What Is the Confusion With Cortisol? Chronic Stress. January 2019. 

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